Masivas muestras de pesar en velatorio de universitaria Carolina Aguilera

Los funerales serán mañana, a las 16 horas, después
de una misa en la Iglesia Catedral, hasta donde será llevado el féretro de la
joven fallecida en rutas argentinas, en accidente provocado por un guanaco.

El dolor, la congoja y la angustia de los
padres, familiares y amigos de quién en vida fuera Carolina Aguilera
Villarroel, se percibe tan intensamente que parecieran marchitar los colores y
los aromas de las flores de decenas y decenas de ramos y coronas que rodean el
féretro donde yacen los restos de la joven.

La familia Aguilera Villarroel está
destrozada y aunque recibieron, desde el lunes por la tarde, cuando los restos
de su hija llegaron hasta el velatorio del Cementerio Parque Cruz de Froward,
innumerables muestras de apoyo, solidaridad y condolencias, la consternación de
Enoc Aguilera Toledo y Mariluz Villarroel Sánchez  es la evidencia clara de su pena, de su
dolor.

Numerosas personas llegaron hasta la capilla
ardiente y se van renovando cada corto tiempo, porque el flujo humano es
permanente y ha ido en aumento cada hora.

Al mediodía de ayer, decenas de personas
consternadas, trataban de darse consuelo en forma recíproca, pero la sorpresiva
partida de Carolina sigue siendo para ellos, realmente inexplicable.

Los guanacos

Hubo coincidencia, eso sí, en que el factor
“Guanaco” influyó en que la tragedia que golpeó a la familia
Aguilera-Villarroel, fue determinante.

Algunos viajeros recordaron que en la ruta
nacional 3, que corre en medio de la Patagonia argentina, hay decenas y decenas
de manadas de esos camélidos, cuya altura puede alcanzar hasta el metro y 20
centímetros y los machos madura pueden llegar a pesar hasta 80 y más kilos: un
muro de huesos, carne y piel, uno de los cuales impactó el vehículo en el que
esta familia magallánica regresaba de sus merecidas vacaciones.

Pero eso no es todo: hay numerosos predios
ganaderos que tienen sus cercos en el suelo o, simplemente, carecen de
alambrados que pudieran dificultar el paso de los animales por una carretera de
mucho flujo vehicular y de altas velocidades.

Y sólo dificultar el paso de los guanacos,
porque impedirlo es una quimera ya que estos animales los saltan con notable
facilidad ya que son muy ágiles y se necesitarían cercos de más de tres metros,
apoyados en postes metálicos para mantener las calzadas despejadas.

Sin embargo, ni el Estado argentino, ni el
santacruceño ni los dueños de esos predios están en condiciones de hacerlo por
el más que multimillonario costo de esas obras y se teme que siga habiendo
trágicos accidentes como el que enlutó a la familia Aguilera Villarroel y le
arrebató la preciosa vida de Carolina.

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