La Región de Magallanes distinguió como Ciudadano Ilustre 2017 al destacado músico puntarenense Miguel Palma Dragicevic, integrante y fundador del Grupo Taller Alturas.
Diario El Pingüino conversó ayer, el día después, con el celebrado artista. Y éstas son sus reflexiones.
– Pasó un día desde que le comunicaron la noticia. ¿Ha tenido tiempo de pensar lo que significa el reconocimiento?
“No he tenido tiempo para nada, porque el teléfono no ha dejado de sonar, me llama mucha gente que me quiere. También habrá otros que no me quieren para nada. No pretendo caerle bien a todo el mundo y por mis posturas frente a la vida, sobre todo en otra época, es muy probable que mucha gente me vea como un peligro. En algún minuto, durante la dictadura, fui considerado un elemento peligroso”.
– ¿Podría relatar esa etapa de su vida? “La dictadura me tenía en los listados de gente indeseable, terrorista y no sé qué más. Ayer me di cuenta de que hay personas que me tienen mucho aprecio”.
– Fuimos testigos de que hubo un aplauso cerrado y muy espontáneo.
“Lo único que he hecho es tratar de ser una persona que no le cause mal a nadie. Esa ha sido mi única conducta constante y permanente”.
– ¿Qué recuerdos afloraron inmediatamente después de que supo que era el nuevo Ciudadano Ilustre de Magallanes?
“Cuando comienzo a darme cuenta, me acuerdo de Fernando Ferrer. Él era cinco años mayor que yo, murió muy joven, tenía un enfisema pulmonar y no pudo sanarse. Nos queríamos mucho, fuimos como hermanos desde el momento en que nos conocimos, después de 1973. Veníamos muy golpeados, él y nosotros. Desde ese momento no nos separamos más y de ahí nació la historia del Taller Alturas. Ayer (miércoles) me hizo falta, como tantas veces. Además, yo sentía que ese premio debió habérselo ganado alguna vez”.
Maluma magallánico
– ¿Cómo lo ven sus nietas?
“Mi hijo Rodrigo, que vive en Santiago por razones laborales, se preocupó de que mis nietas, quienes nunca me habían visto cantar, vieran el Festival en la Patagonia. Las chicas vieron la presentación de Alturas y la verdad, uno nunca sabe cómo impacta eso en los chicos. Entonces, al otro día, la Sofía iba con una compañerita en el auto y le iba contando que había visto a su nono cantando en un festival y para que entendiera más o menos cómo era la cosa, le dice: ‘Mi nono allá en Punta Arenas es como Maluma’. Todos rieron y mi hijo me decía después: ‘Mira con quien te comparó tu nieta’. Y yo a Maluma ni lo conozco, la verdad”.
– ¿Qué es lo que viene ahora?
“Seguir haciendo lo que he hecho siempre, trabajar y tratar de subsistir. Después, como todos los chilenos, me tocará enfrentar la dura realidad de las jubilaciones aberrantes que tenemos en nuestro país, que es una de las cosas que nos ha faltado recomponer en democracia”.
– En lo artístico, ¿cuáles son sus planes?
“En lo artístico tengo mucha fe, porque de los más viejos, Pepe y yo, que somos los fundadores además, a él le queda voz; a mí, nada. Pero no importa, yo marco presencia ahí. Hemos logrado mantenernos durante más de 40 años y los chicos que están ahora, que son nuestros compañeros, son más jóvenes y mejores músicos que nosotros. De tal manera que yo espero que sigan adelante con Alturas”.
– ¿Cuál es el desafío inmediato?
“Estamos preparando ‘El Pionero’, una obra que se hizo cinco años después del ‘Canto a Magallanes’, que se presentó en 1981 en toda la región y luego nos fuimos a Santiago. Esa vez, sin apoyo de nadie, aunque sí de muchos compañeros. Se grabó en un disco de vinilo y ahora la Municipalidad de Porvenir presentó un proyecto para reponer la obra y en eso estamos trabajando, porque debiera presentarse el 21 de octubre en la capital fueguina”.
– Es decir, el mismo día que se entrega el premio Ciudadano Ilustre de Magallanes.
“El desbarajuste ahora es que no sé qué va pasar. Pero bueno, aún nos queda mucho trabajo por delante y esperamos llegar a tiempo y bien”.