“Mientras antes se empiece la reanimación cardiopulmonar, la sobrevida aumenta del 70 al 90 por ciento”

Con motivo del Día Internacional de la
Enfermera, que se celebra hoy, profesionales de la Clínica Magallanes enseñaron
ayer a la comunidad técnicas básicas de reanimación cardiopulmonar (RCP), en el
hall central de la Zona Franca. Las personas que transitaban por el lugar
pudieron aprender y aplicar los masajes sobre muñecos (fantoma).

La RCP es un procedimiento de
emergencia para salvar vidas y se utiliza cuando la persona ha dejado de
respirar o el corazón no sigue palpitando. Esto puede suceder después de una
descarga eléctrica, un ataque cardíaco o ahogamiento.

El enfermero coordinador del
Servicio de Urgencia de la Clínica Magallanes, Carlos Vargas, afirmó que
“solamente con nuestras manos podemos salvar vidas, por eso tratamos de
entregar este conocimiento a la comunidad, para que si se ven enfrentados a una
situación así, sepan cómo actuar, cómo pedir ayuda y mientras llega la ayuda,
tratar de mejorar la situación de la accidentada”. 

Además, explicó que la RCP
consiste en que “voy a ayudar a que este corazón pueda bombear sangre para
irrigar los tejidos y además aportarle oxígeno con mi propia respiración para
que también se oxigenen los pulmones”.   

Se le consultó cómo se realiza el
procedimiento y señaló que “consta de varias etapas. Lo primero es la
seguridad, tengo que acercarme cuando el escenario está seguro y no está en
peligro mi vida, sino me convierto en una víctima más. Segundo, comprobar el
estado de conciencia del paciente, moviéndolo. Luego ver si tiene circulación,
tomándole el pulso”.   

Agregó que “si no lo tiene,
enseguida debo pensar en pedir ayuda y llamar una ambulancia. Si estoy en una situación
donde haya un desfibrilador, lo puedo solicitar; y además tengo que iniciar el
masaje compresivo en el centro del pecho con las dos manos, 30 veces y después
dar dos ventilaciones para tratar de ayudar la parte pulmonar”. 

El enfermero de la Clínica
Magallanes fue enfático en señalar que “está demostrado que más o menos el 90%
de los paros cardiorrespiratorios se producen fuera de los hospitales. Por lo
tanto, como la gente de salud no anda afuera siempre, necesitamos que la
comunidad nos ayude. ¿Cómo puede ayudarnos? Está demostrado que mientras antes
se empiece la reanimación cardiopulmonar, la sobrevida o las posibilidades de
retornar a la circulación espontánea del paciente, aumenta del 70% al 90%. Por
lo tanto, eso es categórico y demuestra que nuestras manos si pueden salvar
vidas”.       

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