Se estima que el
número de adultos mayores de la Región de Magallanes ya superan los 30 mil, es
decir, constituyen un importante porcentaje de la población total de la zona más austral del país.
Y si se considera
la baja tasa de natalidad; el no retorno de los jóvenes que van a estudiar a
otras regiones de Chile y el aumento de los viudos y, muy especialmente, de las
viudas, Magallanes camina a paso más que veloz a llegar a ser una región que ha
envejecido, al menos en términos estadísticos, pero con el apoyo del aumento de
la expectativa de vida.
Sin embargo, los
dirigentes de la Unión Comunal de Adultos Mayores, la cual agrupa a numerosos
clubes plantearon su clamor: las atenciones de los servicios de salud no los
tienen satisfechos, ni mucho menos.
Rosita Hernández Klaus
“Los adultos
mayores somos miles, pero no tenemos atención médica como corresponde. No
tenemos un médico geriatra, ni tampoco un gerontólogo. El que había y nos
atendía, no tiene tiempo para seguir su labor porque se ha dedicado a otras
actividades laborales”, afirmó esta conocida dirigenta de los adultos mayores
de Punta Arenas, actual tesorera de la Unión Comunal de los Adultos Mayores y
con responsabilidades como dirigente en el Club Sargento Aldea y en el Círculo
de Infantes de Marina en retiro.
“Un médico no
alcanza a cubrir las necesidades de los adultos mayores, cuyos problemas de
salud son complicados. Hemos planteado en hacer un par de proyectos que pudieran
dar vida a una ronda médica geriátrica ya que tenemos dónde atienda, podría
conseguirse alojamiento, pero tendría que venir por, a lo menos, una semana y
tenemos que ver cómo obtenemos los pasajes necesarios. Y sabemos que los
consultorios no disponen de médicos geriátricas y se indica o solicita una
interconsulta al hospital, sufrimos una demora de hasta seis meses, lapso
durante el cual la enfermedad puede agravarse”, afirmó la dirigente de los
adultos mayores.
Guillermo Uribe Savareses
“Hacen falta más
médicos que atiendan a los adultos mayores en Magallanes. Necesitamos que
cuando vayamos a los consultorios, las interconsultas no se demoren meses y
meses y si a uno se le olvida la fecha o no va, por cualquier motivo, no se nos
obligue a repetir el trámite y que si
llega a ser así, que el plazo se acorte”, planteó Guillermo Uribe Savareses,
segundo director de la Unión Comunal de Adultos Mayores; presidente de los
clubes “Alma Alegre” y “Los Pioneros” que se suman a su cargo de consejero de
Senama y presidente de la junta de vecinos número 4, “Gobernador Viel”.
“Nosotros, los
adultos mayores, recibimos atenciones que no son tan buenas como las que se les
da a los más jóvenes y necesitamos que se nos atienda mejor porque las
interconsultas se demoran seis meses y en ese período, dada nuestra edad,
nuestros problemas de salud, nuestras enfermedades, se agravan por falta de
atención”, afirmó Uribe.
“No hay
geriatras, menos médicos gerontólogos y se necesita una atención preferencial
para los adultos mayores. No nos basta con que nos atienda con números y pongan
bancas, necesitamos mucho más que eso, partiendo por un geriatra, un
gerontólogo, porque tenerlos aquí es tan importante como contar con oncólogos,
otorrinos, oftalmólogos, porque los adultos mayores sumamos miles y necesitamos
atención”, planteó Uribe.
Juan Ojeda
Cárcamo
“Las atenciones
médicas para los adultos mayores no son suficientes para nuestras necesidades y
dolencias. Necesitamos especialistas en Geriatría y, además, requerimos respeto”,
afirmó Juan Ojeda Cárcamo, presidente de la Unión de Pensionados de Magallanes,
UNAP.
“Pero eso no es
todo: los más jóvenes deben respetar las normas básicas. No ponerse en las
filas preferenciales, que los más jóvenes, los estudiantes deben desocupar y
darles los asientos de los buses a sus mayores. Que en los consultorios hagan
bien la pega para que no tengamos problemas en el hospital, por ejemplo. Si
muchas veces, en los bancos que han puesto asientos, los mayores se quedan
dormidos, no escuchan bien y los obligan a sacar número de nuevo y todo eso no
está bien para nosotros”, indicó Ojeda.