La
manifestación, las críticas, las declaraciones contra el sistema y las
acciones a modo de protesta contra la Prueba de Selección Universitaria,
realizadas el año pasado y principios de este 2020, tuvieron
resultados. El Comité Técnico de Acceso a la Educación Universitaria del
Ministerio de Educación, anunció que para este año y 2021 se
implementará una Prueba de Transición centrada en las competencias de
los jóvenes y en 2022 comenzará a regir una nueva prueba de acceso.
Según
informó el comité, se reduce la ponderación mínima de la prueba a un
30% para ampliar la flexibilidad de todos los instrumentos (Notas de
Enseñanza Media y Ránking). En el comunicado, de igual forma, aseguran
que “se eliminará alrededor de un tercio de los contenidos o secciones,
que de acuerdo con toda la evidencia no eran esenciales y propiciaban
inequidades entre los estudiantes”.
La
medida se tomó tras 10 meses de trabajo, donde se recogió evidencia
nacional e internacional, teniendo además un proceso participativo que
escuchó a más de 15 organismos.
De
esta manera, el comité ha resuelto reemplazar la PSU por una nueva
prueba de acceso obligatoria de competencias lectoras, una prueba de
acceso obligatoria de competencias matemáticas y una serie de pruebas
electivas.
La
nueva prueba de acceso reducirá a 65 el número de preguntas,
actualizará el temario a las bases curriculares y se enfocará en medir
competencias y no conocimientos como la PSU, centrándose en aquellas que
son esenciales para un buen desempeño en la educación superior. De esta
manera, se eliminará alrededor de un tercio de los contenidos o
secciones que no eran esenciales y propiciaban inequidades entre los
estudiantes, de acuerdo a toda la evidencia.
Los temarios de las pruebas 2020 ya están disponibles en el portal del Demre de la Universidad de Chile.
Según
dijo el comité, el nuevo sistema permitirá que jóvenes de alto
rendimiento escolar puedan postular a las universidades,
independientemente del puntaje promedio que obtengan en las pruebas
obligatorias, ya que se facultará a las universidades para que amplíen
su admisión especial, con mayor fuerza en las zonas extremas, y reducirá
la ponderación mínima exigida de las pruebas, para que las
instituciones puedan complementarla con las Notas de Enseñanza Media y
el Ránking de Notas.