A nadie dejó indiferente la respuesta que le dio la Presidenta Michelle Bachelet, a la líder de la Agrupación Jubilados Magallanes 4%, María Teresa Vargas, quien le solicitó hacer uso de su facultad para impulsar una ley que permita que se les restituya el dinero de una parte de sus cotizaciones.
El viernes pasado, la Jefa de Estado, a la salida de la inauguración del Centro Interactivo de Juegos y Movimiento de Punta Arenas, fue abordada por la dirigenta de los jubilados, quien dialogó durante algunos minutos con ella y recibió una escueta respuesta: “Voluntad hay, plata no”, frase que molestó a los ciudadanos.
“Universidad de la Vida”
El jubilado Mario Ojeda Barrientos, ex cotizante de Empart entre 1959 y 1977, escribió a Diario El Pingüino para reafirmar lo expuesto por la presidenta de los Jubilados del 4%, quien le solicitó directamente a Bachelet la devolución de los dineros a los jubilados que impusieron un 4% extra entre los años 1958 y 1977.
En la misiva, Ojeda pregunta: “¿Dónde fueron a parar esos dineros, quién o quiénes los ocuparon? Me parece que la respuesta de la señora Presidenta no fue adecuada. Creo que esos dineros no pueden ser ocupados con otros fines, sino devolverlos a los empleados particulares”.
Ojeda recuerda en su carta que “en el primer mandato de la Presidenta Michelle Bachelet, a petición del senador Bianchi, se logró que se diera como bono una cierta cantidad, de aproximadamente 2.500 millones de pesos, para lo cual se hizo una primera lista de más de mil empleados. Posteriormente se hizo una nueva lista, donde se sacaron los fallecidos y quedaron cerca de 900, pero para recibir el bono había que cumplir ciertos requisitos: participar en algunos cursos en la llamada ‘Universidad de la Vida’. Sería importante que las personas a cargo de la entrega de estos dineros, me refiero a los 2.500 millones de pesos destinados a la ‘Universidad de la Vida’, hagan una rendición pública de estos dineros, empezando por Sercotec, ex intendenta Eugenia Mancilla”.
El jubilado concluye que “lamentablemente, con la respuesta que la Presidenta Bachelet le dio a la señora María Teresa Vargas, representante de los Empart, se ve poco probable que estos dineros de todos los empleados particulares entre 1958 y 1977 sean devueltos”.
Reacción ciudadana
Pero esa no fue la única reacción de los magallánicos a los dichos de la Presidenta Bachelet, la ciudadanía también expresó su molestia y condenó el hecho.
Héctor Pacheco fue más allá de las razones expuestas y apuntó a que “se las llevan todas los políticos y nosotros mismos los elegimos. Hay que cambiar la Constitución y otros asuntos, sino siempre va a ser lo mismo”.
En tanto, Roberto Carvajal sugirió y preguntó, “¿y si respondemos lo mismo cuando suban el gas?”.
Jonathan Oyarzo dijo: “Imagínense la sensación que te deja que el/la Presidente/a de tu país te diga eso, ¿cómo quedas? Una lástima, la verdad”.
Katherine Hermosilla Villarroel, más certera, expresó que “la plata sobra en este país, el tema es quién se la está dejando y para qué se está gastando (las empresas se llenan de plata y los políticos también)”.
Rodrigo Águila dice que “todos los apitutados ya se robaron medio país. Pero bueno, el pueblo recibe lo que se merece por permitirlo”.
Sandra Gallegos critica los viajes de la Presidenta y “dispara” que “para pagarles la deuda a los adultos mayores no hay plata. Pero para tomar un vuelo a ver jugar fútbol y gastar miles de pesos, sí. Sinvergüenzas. Ningún gobierno les devuelve a todos esos trabajadores su dinero. Mejor se debería quedar en silencio en vez de burlarse de la gente que fue despojada de sus cotizaciones”.
Christian Calisto emplaza a Bachelet y le solicita que “primero coloque orden. Carabineros lleva un robo descomunal. Los uniformados cobran jubilaciones altísimas. Usted viaja a ver un partido. Los políticos roban a más no poder. Los empresarios cobran hasta los estacionamientos. Se coluden y usted dice que no hay plata”.
Mónica Arévalo recuerda el caso Caval: “Si la plata se la dio a su hijo y su nuera, y compraron terrenos caros.
Patricia Picco es escéptica respecto del efecto que puedan tener los comentarios de los ciudadanos: “Lamentablemente, ninguna de estas críticas serán leídas por la Presidenta y su entorno. Prefieren ignorar a un pueblo disconforme y hastiado de los ladrones que hoy nos gobiernan. Es triste y lamentable la respuesta y proceder de Bachelet y su entorno. Cero compromiso social”.
“Murieron esperando”
Más dramático es el clamor de Tamara Jaque: “¡Mis padres murieron esperando respuestas!”, enfatizó.
En tanto, Silvia Valenzuela alertó: “Y la plata que le va a entregar a la catedral de los evangélicos. Ojo, son 6 mil millones de pesos, según dicen, para eso hay plata”.
Con un lenguaje más pintoresco, Víctor Leiva señaló que “alcanzaría si no le pagaran tanto a los vagonetas del parlamento y si no robaran las platas fiscales”.
Mago Díaz apuntó a “qué plata va a haber si la despilfarraron toda… 12.000 millones de dólares, sólo de intereses de deuda. Pasamos de ser un país acreedor a un país deudor, es increíble lo que la izquierda y la sobreideología hacen con un pequeño país pobre y una economía súper pequeña”.
Y ni el Papa se salvó de la indignación ciudadana, Jonathan Figueroa aludió a la cuestionada visita a Chile de Francisco en enero próximo: “Pero el Estado deberá ponerse con 7 mil millones de pesos para la visita del Papa. O sea, plata hay, sólo que muy mal distribuida”, concluyó.
4 por ciento sobre sus cotizaciones es lo que aportaron entre 1958 y 1977 más de tres mil trabajadores magallánicos a la Caja de Previsión de los Empleados Particulares (Empart) para sus jubilaciones.