Lo
que antes era invisibilizado ahora está en la vista de todo el mundo.
Se trata del acoso laboral que no solo se observa en este ámbito, sino
que también se puede notar con bastante frecuencia en el ámbito
universitario o deportivo.
Entre
2017 y 2018, las denuncias por acoso laboral aumentaron de forma
explosiva sobre un 65%, siendo una cifra considerable para una región
superior a los 160 mil habitantes. Durante el año pasado se recibieron
53 denuncias, presentándose cuatro denuncias por mes de forma
proporcional.
Mujeres son mayoría
Para
la seremi del Trabajo, Victoria Cortés, las cifras son bastantes
decisivas, considerando que en 2017 se recibieron 32 denuncias por acoso
laboral. Agregó que en su mayoría las personas afectadas son mujeres,
que poco a poco están perdiendo el miedo y se atreven a denunciar este
tipo de situaciones.
Cortés manifestó que uno de los compromisos del Programa Agenda Mujer
“es garantizar la protección a las mujeres en sus lugares de trabajo y
la equidad de género en términos de derechos, en diferentes ámbitos en
el trabajo. Esto busca empoderar mucho más a las mujeres ante
situaciones en que se puedan sentir vulneradas o menoscabadas en sus
entornos laborales”, dijo la autoridad.
Tabú
En
ese mismo sentido, la representante de los movimientos estudiantiles de
la Escuela de Derecho de la Universidad de Magallanes (UMAG) en 2018,
Milena Busolich, lamentó que se incrementen las cifras acoso en la
región, pero avaló el aumento de denuncias por el mismo tema, ya que los
números indican que cada vez más, el tema está dejando de ser un tabú y
comienza a convertirse en un tema que se puede hablar con normalidad.
No
obstante, la estudiante agregó que las denuncias están relacionadas a
la violencia de género, no solo en el contexto laboral sino también en
el universitario, agregando que “esto no solo se ve en la relación entre
profesor y alumna, sino que también se puede observar entre académicos y
funcionarios”, señaló Busolich.
Repudio social
En
ese escenario, la magallánica manifestó que para que las denuncias
aumenten “tiene que haber una consecuencia que sea beneficiosa para la
víctima, porque muchas veces quedamos en la denuncia, y en vez de
obtener justicia tenemos repudio social, condenas o cuestionamientos.
Muchas veces no se denuncia por temor a perder el trabajo o problemas en
la universidad”, cerró Milena Busolich.