Museo Maggiorino Borgatello: un lugar que resguarda la historia antropológica y natural de la Patagonia

El
Museo Maggiorino Borgatello es una de las joyas arquitectónicas y de
valor inmaterial histórico, que se encuentra emplazado en el centro de
Punta Arenas -Avenida Bulnes 336-, a un costado del Santuario María
Auxiliadora. Es una parada obligada para cualquier turista y visitante
de Magallanes. Es que no es menor ser uno de los museos más antiguos de
Chile, siendo la fecha de su fundación, el 18 de septiembre de 1893.

Este
espacio que en temporada alta alberga a más de 100 visitantes por día,
posee en su interior, un sinnúmero de piezas y muestras arqueológicas,
paleontológicas, de historia, historia natural, ciencia y etnografía,
todo relacionado a la Patagonia Austral, en un espacio que cuenta con
1.700 m2 para exposiciones, con cuatro niveles distribuidos en tres
pisos.

“Este
museo, con los años, se ha transformado en un lugar donde las personas
pueden comprender, entender y leer sobre la identidad de la región,
sobre todo, especialmente, de los pueblos originarios de la Patagonia,
su cultura, su manera de vivir, de sentir la vida, etc. Es muy
importante, porque son nuestras raíces. Después tiene una parte de flora
y fauna magallánica, los hitos históricos, científicos que hubo en la
zona. También una parte muy importante dedicada al padre Alberto María
de Agostini, que es indicado como el último explorador de la Patagonia,
que dio a conocer la ruta turística, fue un pionero del turismo”,
explicó Salvatore Cirillo, director del Museo Salesiano Maggiorino
Borgatello.

Su historia

Su
primer director fue el padre Maggiorino Borgatello, apenas seis años
después de la llegada de los Salesianos a Punta Arenas. Lo creó en
homenaje a monseñor José Fagnano -líder indiscutido de la primera
expedición misionera en la Patagonia-, pero también con la idea de la
conservación de un patrimonio formado por objetos que hoy tienen un
carácter histórico único y de dejar testimonio de múltiples iniciativas
que emprendieron ilustres salesianos, particularmente los primeros
discípulos del padre fundador.

Es
así como en el inmueble se guardan registros de vestuarios, textos,
fotografías y objetos de las primeras misiones salesianas: San Rafael y
el Buen Pastor, en Magallanes, y La Candelaria, en Tierra del Fuego. De
estas misiones y de las obras de estos religiosos, también se conservan
escritos de Maggiorino Borgatello y Alberto María de Agostini.

Aunque
su nombre no es tan conocido en la región, al salesiano Ángel Benove,
le debemos muchos registros de la flora y fauna local, incluso algunos
extintos. De él, el museo alberga una rica colección disecada de fauna
acuática y terrestre de la Patagonia. A él se debe la conservación de
dos especies extintas: un ejemplar de perro fueguino que acompañaba a
los indígenas en la caza y un ave migratoria del hemisferio norte
conocida con el nombre de “zarapito boreal”, que gracias a Benove
todavía se puede admirar y estudiar en el lugar.

También
hay un espacio dedicado a la historia de los distintos pueblos
originarios, con muestras de canoas, instrumentos de caza, guerra y del
diario vivir.

En otro sector del museo, se encuentra la historia del petróleo, los primeros yacimientos, la política de la época y las nuevas industrias contemporáneas.

Sin
dudas, un espacio que vale la pena conocer y que abre sus puertas a la
comunidad para que se enriquezca de historia inmaterial de la Patagonia.

El
horario de atención es de 10.00 a 12.30 horas y de 15.00 a 17.30 horas,
de martes a sábado. El valor de la entrada para adultos es de $4.000,
estudiantes $1.000, adulto mayor $2.000 y niños $500.

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