Los
trastornos del espectro autista (TEA) son una condición del desarrollo
que puede provocar problemas sociales, comunicaciones y conductuales
significativos. Actualmente el diagnóstico TEA incluye muchas
condiciones que solían diagnosticarse por separado, que incluyen el
trastorno autista, el trastorno no generalizado del desarrollo no
especificado y el síndrome de Asperger. Ahora, a todas estas condiciones
se les denomina como trastornos del espectro autista.
Al
respecto, la jefa de Unidad de Neurosiquiatría Infantil del Hospital
Clínico Magallanes, doctora Loreto Llanos, explicó que el diagnóstico de
esta condición puede ser precoz; incluso al año o dos años y medio del
menor se podría tener una sospecha o un diagnóstico TEA.
“Presentan
algunas alteraciones en socialización, ya que lo hacen de manera
distinta, les cuesta a veces entender algunos códigos sociales y, en los
más pequeños, tienen escaso contacto ocular, apuntan con el dedo lo que
necesitan y juegan solos. También pueden presentar retraso del lenguaje
y eso va a depender principalmente de la capacidad intelectual que
tengan. Hay niños que son brillantes y otros que tienen discapacidad
intelectual, y dependiendo de ello puede afectar el lenguaje”, destacó
la especialista.
Hasta
el momento se desconocen las causas del TEA, por lo que puede haber
muchos factores -ambientales, biológicos y genéticos- que hagan que un
niño tenga más probabilidades de tener estas condiciones.
Para
la especialista en neurosiquiatría infantil el apoyo de los padres y
familiares es fundamental para el desarrollo de los niños y adultos.