Normalmente,
este medio de comunicación desiste de exponer la identidad de los
imputados que han sido formalizados por delitos sexuales o relacionados
con violencia intrafamiliar, debido al resguardo hacia la propia víctima
o a menores de edad que están involucrados, quienes pueden no desear
ser reconocidos como personas que han sufrido estos ilícitos.
Sin
embargo, en esta ocasión, Pingüino Multimedia pudo conversar con
Isabel, quien después de un año de relación accedió a relatar los
múltiples episodios de violencia que ha tenido que vivir, incluso en
medio de su embarazo de alto riesgo, llegando a desistirse de sus
denuncias por el temor de quedar desprotegida.
Formalización
La
mujer tiene una hija de un mes de vida en común con José Orellana,
quien el sábado pasado fue formalizado por el delito de lesiones en
contexto de violencia intrafamiliar, luego de que la noche del viernes
18 éste se encontrara bajo los efectos del alcohol y estaba fumando
dentro de la vivienda donde se encontraba la lactante.
Al
reprocharle aquel hecho –según detalló la Fiscalía aquel día-, el
sujeto reaccionó de manera agresiva y violenta, quien comenzó a agredir a
la mujer, para luego levantar la cuna de la bebé, la cual arrojó en
dirección a su hija que estaba acostada en una cama, no logrando
golpearla porque su madre intercedió, recibiendo ella el golpe de la
cuna. No obstante, el individuo habría tomado por el cuello a su pareja
intentando asfixiarla, y le propinó cachetadas en su rostro,
reaccionando el hombre de manera descontrolada, lanzando objetos en
diferentes direcciones causando daños dentro de la propiedad.
Pese
a que el fiscal Fernando Dobson solicitó la medida de prisión
preventiva para Orellana, detallando que ha sido denunciado en varias
ocasiones por situaciones similares, además de dar a conocer las
numerosas condenas y el evidente peligro que constituía su libertad para
la seguridad de la víctima y de su hija, el Tribunal optó por decretar
el arresto domiciliario nocturno, el abandono del hogar y la prohibición
absoluta de acercarse a la víctima.
Dependencia sicológica
Al
respecto, Isabel manifestó que “yo tenía una cierta dependencia
sicológica a esta persona, que es lo que desarrolla casi la mayoría de
las víctimas, y yo sé también que hay muchas mujeres que en este momento
están con un tipo porque les tienen miedo, porque están amenazadas o
bien por el dinero, que no es mi caso porque yo tengo como sostenerme
con mi hija, pero lo que hace volver con el agresor es principalmente el
miedo, porque el Tribunal lo suelta, porque uno sabe que el tipo en
cualquier momento puede volver. Yo sufrí maltrato físico y sicológico.
Yo no podía hablar en las redes sociales con nadie, no podía salir a
tomarme un café con mis amigas al Mall porque a él no le gustaba”.
– ¿Siente temor respecto de lo que le pueda pasar?
“Yo trabajo como guardia, y yo no tengo miedo porque me puedo defender. Lo que sí tengo miedo es que
yo esté con mi hija y él la use como escudo, que fue lo que pasó esa
noche, porque él me empezó a golpear y yo le respondí para defenderme,
me trató de asfixiar también, y cuando él vio que yo me defendía agarró
la cuna y se la tiró sobre la cabeza a mi hija, la agredió. Yo tengo
miedo por la vida de mi hija”.
–
¿Qué le pareció la decisión del Tribunal de no acoger la prisión
preventiva que fue solicitada por la Fiscalía, considerando las
situaciones de violencia intrafamiliar del imputado que se expusieron en
la audiencia?
“La
decisión del Tribunal la entiendo, porque hubo una vez que yo me
retracté de una denuncia, porque les expliqué que yo era una persona
sola, que tenía un embarazo de alto riesgo, que necesitaba de alguien
para transportarme, que dependía de él, y esa vez lo dejaron libre
desacreditando toda mi denuncia. Fue como que yo hubiese mentido,
sabiendo que esta persona tiene prontuario policial, además de ser
agresivo. Yo tengo resistencia a la insulina, y en cualquier momento en
mi embarazo podía descompensarme o desmayarme, me podía venir una
diabetes gestacional y yo necesitaba el apoyo de alguien. Pero en esta
ocasión encuentro que actuaron mal, creo que a mi juicio debieron
haberlo enviado a prisión preventiva”.
– ¿Qué piensa de lo que podría vivir su hija?
“Antes
de ayer yo le pedí perdón a ella por haberla hecho pasar por esta
situación porque yo pensé que él iba a cambiar cuando ella naciera. Yo
nunca me imaginé que él a su propia hija de un mes de vida le iba a
tirar una cuna, no se me pasó por la mente eso”.
–
De acuerdo con su experiencia ¿qué consejo podría darle a otras mujeres
que están en su misma situación o que no se han atrevido a denunciar?
“Yo
le diría a esas mujeres que rompan esa gran barrera que existe entre la
mente y el corazón, que luchen por sus hijos si es que los tienen, y
que valoren su vida y su ser como personas, como mujeres, porque nadie
se merece pasar por ninguna situación sicológica o física de violencia.
Ninguna mujer debería ser maltratada por los hombres”.
– ¿Usted ha recibido ayuda?
“En
el Servicio Nacional de la Mujer (y Equidad de Género) siempre se han
preocupado por mí, me han preguntado pese a que yo me desistí en su
momento de las denuncias, ellos han estado todo este tiempo atentos a mi situación”.