Niños y adolescentes perciben como un problema la falta de siquiatras y sicólogos en la región

Una
jornada de entretención, aprendizaje y revelación, fue la que vivieron
15 niños y adolescentes de los proyectos residenciales del Servicio de
Protección Especializado a la Niñez y Adolescencia (SPE). La actividad
se realizó en el marco del primer encuentro local de participación de
2023.

Los
menores de edad estuvieron en el cuartel de la Tercera Compañía de
Bomberos de Punta Arenas y entre cascos, mangueras y reliquias que
relatan la historia de valientes voluntarios magallánicos, los
participantes trabajaron un proyecto de mejora para atenciones médicas y
de salud mental.

Una
de las mayores problemáticas relevadas por los niños, niñas y
adolescentes fue la falta de siquiatras y sicólogos en la región. En
primer lugar, se plantearon casos en la que los usuarios no reciben una
adecuada atención en salud mental, como consecuencia de la constante
rotación de profesionales en el sistema público. Por su parte, otros
adolescentes indicaron que aquellos que viven fuera de la capital
regional deben viajar hasta seis horas (ida y vuelta) para consultas que
no superan los 15 minutos de duración. Los asistentes propusieron que
–en caso de no poder contar con siquiatras en los consultorios locales–
los profesionales calendaricen anticipadamente sus visitas y así atender
a todos los niños, niñas y adolescentes de cada localidad.

“Estamos
ante un proceso que hace tan sólo dos años no existía. Se han abierto
espacios para que niños, niñas y adolescentes que han sido vulnerados se
vinculen con su comunidad por medio de su derecho a expresarse y ser
escuchados. No sólo observan y critican, sino que también proponen
soluciones que –con la adecuada gestión de los adultos– son atingentes y
realizables. Ahí reside la importancia de promover sus derechos y
potenciar su autonomía progresiva”, dijo el analista de participación
del Servicio de Protección Especializada, Roberto Herrera Ávila.

El
profesional señaló que la postura de los adultos también ha ido
cambiando con cada encuentro y exposición del trabajo realizado en la
región. “Inicialmente la reticencia era la norma, o bien estas
instancias se percibían como algo anecdótico. Pero la continuidad y
sistematización que hemos aplicado durante ya un año está dejand
o
claro que esto es una nueva política de Estado. No solo vemos mayor
apertura a escuchar desde el mundo adulto, sino a facilitar que los
niños, niñas y adolescentes se reúnan”.

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