“No podemos equiparar la realidad de la pesca artesanal con el resto del país”

El candidato al Consejo Regional por Última Esperanza, Max Salas, expresó ayer que se requiere de una nueva mirada en el trato que el Estado da hoy a la pesca artesanal de la Región de Magallanes, el cual resulta, a su juicio, profundamente equivocado.
“Cuando se compara la realidad de la pesca artesanal aquí en la zona con lo que se vive en las grandes caletas pesqueras de la zona sur de Chile, como Lebu o Coronel, la diferencia es notable. En el resto de Chile, la verdad es que esa pesca de artesanal tiene muy poco, pues hablamos de verdaderas flotas semiindustriales, con un gran número de embarcaciones, plenamente equipadas”, indicó. En contraste, la situación de la pesca artesanal a nivel local es mucho más precaria “y requiere de un tratamiento distinto por parte de la autoridad. Por ejemplo, que los fiscalizadores de la Armada, no le impida el zarpe a una embarcación artesanal sólo porque falta un tripulante. Ese grado de flexibilidad, hoy no existe en el actuar de las autoridades marítimas y a eso debiéramos apuntar en nuestro actuar como consejeros regionales”, indicó.

-Esa flexibilidad no la permite la ley…
“No, pero se podría trabajar como región, para que se den esos espacios que faciliten el actuar de la pesca artesanal en nuestra región, cuya importancia va mucho más allá de lo meramente económico”.
Experiencia
Salas recordó lo que fue su experiencia como gobernador de la provincia de Última Esperanza en esta materia. “Hoy, tenemos literalmente una superficie de miles de kilómetros cuadrados, que para la Armada resulta casi imposible de fiscalizar. Ésa es la realidad. Yo mismo, cuando fui gobernador y realicé una visita inspectiva en una lancha de la Armada, nunca encontramos una sola embarcación pesquera artesanal a la cual fiscalizar, en cinco días de navegación”. Recordó que cuando tomó contacto con los dirigentes del sector, éstos le dijeron lisa y llanamente que el motivo de esa situación era el temor a sufrir fuertes multas producto de la acción fiscalizadora de la Armada. “Al final, tuve que coordinarme con ellos directamente para poder conocer de primera mano lo que es su realidad”.
Y dos aspectos llamaron especialmente su atención: la escasísima capacidad fiscalizadora del Estado en los vastos canales magallánicos y los frecuentes contactos que se producen entre los pescadores artesanales y las diferentes embarcaciones nacionales e internacionales que surcan las aguas territoriales de la región. “En estos momentos, esos contactos permiten el intercambio de productos entre los pescadores y los marinos de esas naves que podrían ser pescado o centolla. Pero ¿quién nos dice que más adelante, eso no dará paso al intercambio de armas o drogas? Por ello, creo que una buena política sería trabajar porque como Estado, podamos contar con los pescadores artesanales como socios de la acción de fiscalización y no al contrario, de modo que sean ellos quienes den aviso oportuno en caso de observar alguna situación irregular”, expresó Salas.
Desocupación
En otro plano, si bien la Región de Magallanes posee altas tasas de empleo, a nivel nacional, Salas considera que en Natales todavía existe una proporción demasiado importante de personas que viven de trabajos esporádicos producto de la persistencia de la estacionalidad, en la actividad turística de Última Esperanza. “Todavía hay mucha gente que vive de estos trabajos esporádicos y que la encuesta del INE las considera empleadas, tan sólo por haber realizado un trabajo ocasional, en la última semana. Pero eso no implica, necesariamente, la existencia de un empleo formal o contratado por parte del trabajador”, indicó.

“Las leyes para la pesca artesanal están hechas para las grandes flotas pesqueras del norte, que de artesanal no tienen nada”.

“Hoy, se intercambian entre los pescadores y marinos, pescados, centollas, pero a futuro, podrían ser armas o droga”.

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