En Chile, los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son la tercera enfermedad crónica más común entre los adolescentes después de la obesidad y el asma. Esto implica dos tipos de alteraciones de conducta: unos directamente relacionados con la comida y el peso, y otros derivados de la relación consigo mismo y con los demás.
Ahora bien, los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades de salud mental complejas, multicausadas, que afectan principalmente a adolescentes y mujeres jóvenes.
En Chile, la prevalencia de TCA en la población infantojuvenil es de es de 0,3% (13.228 casos) siendo mayor en mujeres (0,5%) que en hombres (0,05%). El 10,9% de las niñas, niños y adolescentes con TCA utiliza algún servicio para su trastorno, ya sea del contexto escolar o servicios de salud ambulatoria. Para el rango específico de entre 12 y 18 años, la prevalencia de TCA también es de 0,3%, se acuerdo a cifras del Injuv correspondientes al año 2023.
Factor pandemia y redes sociales
En conversación con Rosa Martínez, psicóloga especialista en infanto adolescencia, comentó que la pandemia cambió la forma de vida. “Las cuarentenas prologadas, si bien es cierto, ayudaron a preservar la salud física, dañaron la salud mental en muchos aspectos porque hubo que adaptarse a lo anormal, arruinando muchos de los hábitos de vida saludable. Por ejemplo, no se podía concurrir a los gimnasios. En este sentido, el uso prolongado de las redes sociales en el periodo de cuarentenas particularmente, incidieron en los trastornos alimenticios. La mayor parte de las relaciones sociales se llevaban a efecto vía online. Que tuvo un efecto muy positivo, es indudable porque se pudo interactuar socialmente, pero transformó a las personas más sedentarias, más cómodas e inmediatista. Bastaba con apretar un botón y ya se estaba conectada con personas inclusive que residían en el extranjero. Ya no había que sacrificarse como tener que tomar un avión, para ver a los seres queridos”, enfatizó la psicóloga.
De igual modo, el uso de redes sociales acercó con mayor intensidad ciertos estereotipos de cómo supuestamente debería lucir físicamente una persona, lo cual es seguido por muchos adolescentes como referentes en sus vidas y aspectos. Los ideales de la belleza socialmente aceptados en la actualidad tienen que ver con una corporalidad delgada que se puede evidenciar en distintos anuncios., comentó la profesional, agregando que “los distractores, aparte de lo que proporcionaban los objetos electrónicos, eran mínimos. Además de esto lo que estaba a la mano era la comida, que es un reforzador (premio) primario. Es decir, que es innato y por lo mismo muy potente, porque satisface necesidades biológicas básicas. Junto con ello, hay que agregar que en ese periodo se popularizó la entrega a domicilio de la comida preparada, ya no hecha en casa”.
Recomendaciones importantes
Estos y otros factores nos sacaron de la normalidad, por eso lo qué habría que hacer es, entre otros aspectos, lo siguiente:
Poner un horario de uso de artículos electrónicos. No se puede permitir que un niño ni un joven, pasen la mayor parte del día, porque se sabe que son adictivos. Hay que tener presente que los adultos somos modelos. No se le puede prohibir o restringir algo a los niños o jóvenes y nosotros perseverar con aquello que queremos limitar.
Es importante:
-Estar alerta y buscar ayuda cuando la baja de peso es significativa.
-Cuando hay conductas poco saludables para bajar de peso.
-Cuando existe un cambio en el ánimo de la persona, entre otros signos.
“Se debe recurrir a un equipo especializado en TCA, consultando a un psiquiatra o psicólogo idealmente, o a un nutriólogo que conozca de este problema”, aconseja.