El
jueves en la mañana la sicóloga especialista en Trastorno del Espectro
Autista (TEA), Loreto Gálvez, se encontraba realizando una
visibilización de la condición en Fonasa. Minutos después, la seremi de
la Mujer, Alejandra Ruiz, se apersonaba en la institución.
Loreto
no sabía de qué se trataba. Luego de su presentación le comunicaron que
se encontraba entre las ocho mujeres que habían sido nominadas a “Mujer
destacada”, premio que otorgan las instituciones de Gobierno.
Ella
no es una mujer desconocida dentro de la Agrupación TeAbrazo
Magallanes, de hecho, sus dos hijos y su esposo tienen la condición.
Sus
inicios dentro de la agrupación no fueron nada fáciles, porque cuando
la invitaron a recibir un beneficio para sus hijos se negó rotundamente.
“En
ese momento consideré que no era lógico porque soy profesional y tenía
todos los beneficios que requieren mis hijos”, contó Loreto.
Pero
todo fluyó entre ella y la presidenta de la Agrupación TEAbrazo
Magallanes, Rosita Miranda ya que después, “ella (Rosita) me dejó claro
de que no se trata de mi rol de profesión ya que es un derecho que
tenían mis hijos. De ahí empezó nuestro trabajo. Nos hicimos partícipes
de la agrupación hasta que nos empezamos a dar cuenta de las
necesidades”, narró la nominada.
Loreto
describe a la presidenta de esta agrupación que ha estado al frente
desde su fundación y una de las mujeres impulsoras de esta ley.
“Rosita
es una persona que no mira estrato social, cultura, etnias… ella
solamente se centra en las necesidades de los niños o el que lo
requiera. Ella logró en que diferencie el rol de mamá y cuidadora antes
de ser profesional”.
– ¿Y cómo se siente de recibir esta nominación?
“Nunca
me lo esperé. Nunca hago las cosas por esperar algo a cambio. Siempre
he defendido los derechos de la mujer. Como mamá fui maltratada y
vulnerada, como trabajadora igual, al igual que mi hijo en un colegio y
el apoyo lo tuve de TEAbrazo Magallanes”.
– ¿Qué considera usted que se ha logrado con esta ley?
“Hoy
día siento que hay una apertura. Que el niño que se descompensa no es
el niño malcriado, que el niño que no come algunos alimentos no es
regodeón. Las familias están entiendo un poco qué es la disfunción
sensorial, las familias también están entendiendo que cuando las
familias van quedando solas y se encierran, es porque están en una etapa
de duelo con respecto al TEA”.
– ¿Qué reflexiona después de todo lo que ha vivido?
“Me
da más fuerza para seguir luchando por las cuidadoras, trabajadoras,
mujeres; para mí, siento que es un bálsamo a tanto dolor. Así lo siento
porque el discurso de nosotros es “te presto mis zapatos mediodía”
porque nosotros llevamos una carga emocional diaria por la condición de
nuestros hijos”.