Obispo Bastres hace duro mea culpa institucional durante Te Deum ecuménico

Con
una catedral repleta de feligreses, las autoridades de la región
asistieron ayer al Te Deum ecuménico de Fiestas Patrias encabezado por
la máxima autoridad eclesiástica de la región, el obispo de Punta Arenas
Bernardo Bastres.

Un
discurso marcado por la actual crisis y descontento social que existe
en el país por diversas situaciones que se han ido descubriendo en el
último tiempo y que tienen como principal protagonista a instituciones
que por años han merecido la confianza de los ciudadanos, por su imagen
intachable, y que hoy están en el ojo del huracán a raíz de los trágicos
hechos investigados por la justicia penal y canónica.

“También
nosotros como Iglesia Católica somos parte de esta crispación, con
nuestros problemas sobre todo con los delitos de abuso sexual a menores
cometidos por algunos de nuestros ministros”, reflexionó el obispo.

Y
agregó: “reconocemos que estamos viviendo una profunda crisis, que para
muchos es la peor de su historia en Chile, la cual es agravada en parte
por aquellos que teniendo una responsabilidad primordial, no hemos
cumplido con nuestra misión de ser los vigilantes en la protección de
los más vulnerables”, manifestó humildemente reconociendo la
responsabilidad de todos los miembros de la Iglesia por haber encubierto
en algunos casos a sacerdotes que hoy la justicia ha determinado, son
culpables de delitos sexuales contra menores de edad.

El
alcalde Claudio Radonich, quien estuvo durante la misa, destacó el mea
culpa hecho por el obispo. “Muy potente, para nadie es un misterio, la
crisis de la Iglesia y fue muy valiente y claro en dar a conocer esta
situación. La Iglesia Católica es una que los chilenos quieren, pero
claramente tiene que ser reformada y eso es parte, justamente, de lo que
hoy pudimos escuchar en la homilía”, manifestó.

Otro
eje central del mensaje entregado por el obispo, tuvo relación con los
desafíos que tiene Chile para ser un país inclusivo, integrador y justo.

“Somos
un país donde la desigualdad pareciera enseñorearse como un monstruo
invencible. Más allá de las cifras, lo palpamos al caminar por nuestras
calles y ciudad”, dijo Bastres por la segregación que se ve sobre todo
en
los barrios donde cada vez es más común la brecha entre barrios pobres y
barrios acomodados, sin importar las personas que están detrás, sino
solamente los recursos económicos con los que cuentan. “Como discípulos
del Señor y la vida, nos preocupa cómo se debilita la promoción y
defensa de la vida humana. Es falaz el argumento que considera
progresista o moderna una sociedad donde la vida de unos vale más que la
de otros”, cuestionó el sacerdote incluyendo aquí las faltas de respeto
y el atropello de algunos a quienes han sufrido o sufren pérdidas a
diario de algún ser querido por el sólo hecho de pensar distinto, ser de
un estrato social bajo, provenir de otro país o pertenecer a alguna
etnia.

En
este sentido, el obispo dejó planteado el desafío que tienen las
autoridades a nivel regional de trabajar en unidad y a dejar las
rencillas de lado para ir acortando las brechas sociales y la crisis de
credibilidad por la que pasan la mayor parte de las instituciones
políticas, eclesiásticas, Armadas, entre otras.

Al
salir de la Catedral, la intendenta María Teresa Castañón, explicó que
la homilía se trató de “un mensaje de fraternidad, de unión y de paz
para que nos unamos y trabajemos todos juntos en pos de nuestra región y
de la ciudadanía. Por lo tanto, lo único que sobra es la violencia y
los malos tratos. Por eso los invitamos a todos a trabajar en conjunto,
esta es la política de los grandes acuerdos. Hoy nadie sobra, sino que
todos sumamos”, destacó.

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