Obispo emérito asegura no tener ningún antecedente del paradero de Ricardo Harex

Hace 15 años, cuando Tomás González Morales era el obispo de la Iglesia Católica en Magallanes, se produjo un hecho que marcó para siempre su mandato eclesial: la desaparición del estudiante del liceo salesiano San José, Ricardo Harex González.
Aquello ocurrió un 19 de octubre de 2001 y del joven nunca más se supo algo. No dejó rastro alguno y hasta los días de hoy el caso pasó a convertirse en el enigma policial jamás resuelto.
Además, con el tiempo tomó protagonismo en la investigación la figura del sacerdote salesiano Rimsky Rojas, director del San José, vicario general y brazo derecho de Tomás González, quien terminó suicidándose en febrero de 2011, cuando era intensamente investigado por varias denuncias de abuso sexual en contra de estudiantes salesianos.
El presbítero, de 54 años, que residía en la casa de Salud Felipe Rinaldi se quitó la vida en su dormitorio, tras sufrir una fuerte depresión.

Tomás González
En la casa de reposo de los salesianos, de calle República en Santiago, entrevistamos al obispo emérito Tomás González.
Le consultamos si el trágico final de quien fuera un tan cercano a él, como Rojas, lo marcó mucho.
“Humanamente me marcó y provocó mucho dolor, al saber muchas cosas y aspectos de la vida interior, relacionados después con su práctica tan negativa, lastimosamente frente al mundo de la sexualidad. Creo que esto, naturalmente, me dolió mucho. Después recordé algunos aspectos de él, como que fue muy leal conmigo. Nunca me representó algo negativo, siempre fue muy cercano y amigo”.
En este punto, recuerda un hecho que lo marcó. Al inaugurarse el centro de religiosidad popular le dijo algo que en el momento no lo impresionó, pero sí después, con el paso del tiempo.
“Los hermanos de Chiloé habían hecho llegar la imagen de Jesús Nazareno, y miro y veo también la imagen de Santa Rita y le digo a Rimmsky pero Santa Rita no es muy conocida. Es verdad, me dice, pero para mí Santa Rita tiene mucho que decir porque ella fue la abogada de las cosas imposibles y siempre se le representa con una espina en la frente, porque ella sufrió mucho. No se sabe de qué sufrió pero sufrió mucho. Entonces me quedé asombrado y dije así será. Después, más adelante, cuando pasó toda esta situación tan negativa de él, dije. No será que nuestro hermano Rimsky sintió en su vida esa espina que lo hizo sufrir tanto”.
-Me cabe la siguiente pregunta padre ¿Usted que era la autoridad máxima de la Iglesia en Magallanes, y lo fue por muchos años, nunca Rimsky le comentó algo respecto de Ricardo Harex?
“Nunca. Nada, nada sobre la desaparición de este joven”.
-¿Y usted padre tampoco le preguntó siendo que este joven era tan buscado y fue estudiante salesiano. Nunca interrogó o le preguntó a Rimsky?
“No, porque no obstante ser el obispo y la autoridad como tú lo dices, Rimsky era el superior de un colegio salesiano y como comunidad salesiana tiene una cierta independencia. Sí me tocaba celebrar misa en algunas fechas especiales, pero no me metía más en la parte práctica. Por este motivo nunca me metí a preguntarle a Rimsky algo más allá de lo que eran esas invitaciones formales”.
-¿Usted tampoco se hace una autocrítica, de no haberle preguntado nunca de lo de Harex?
“Lo único que le pregunté era por qué los jóvenes del San José, del sábado al domingo, terminaban en fiestas. Algo que no era tan sano. Si me daba pena de que esto fuera así, pero nunca coloqué a Harex como el centro de todo esto. Pero siempre pedimos mucho por él”.
-¿Me llama la atención por el contexto en que se dio la desaparición de Ricardo, y que aún no aparezca. Imagino que eso quedó como una marca en su gestión?
“Naturalmente, y hay momentos en que uno humanamente sufrimos mucho”.
-¿Si bien la confesión es un secreto, alguna vez se le acercó alguien para decirle algo que pudiera aportar a la investigación?
“Nunca. Y aunque hubiese sido así, diciéndome algo negativo una persona durante el sacramento de la reconciliación, lo primero que hago después de acercarlo al Señor Jesús, que es quien nos envía el padre Dios para perdonar, trato de olvidar siempre  como si no hubiese pasado en mi historia de vida”.
-¿Para cerrar el capítulo Harex, usted se va a ir tranquilo de conciencia este mundo?
“Sí, porque he hecho todo lo posible para encontrar a Ricardo y muchas veces oro por él. Digo Señor Jesús ayúdame a que encontremos a Ricardo algún día. Señor ayúdame a encontrar a Ricardo, como si fuera parte integrante de nuestra vida y de nuestra historia”.
-¿Usted padre está en condiciones de afirmar que no tiene ningún antecedente respecto de este caso?
“Fuera de lo que he dicho no sé nada más”.

(Texto y foto: Edmundo Rosinelli)

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