Las peluquerías de la ciudad llevan cerradas desde que inició esta segunda cuarentena, y sus dueños se encuentran desesperados.
Hace algunos meses, muchos de ellos aseguraban que no sobrevivirían una segunda cuarentena ya que la primera también les impidió trabajar y dejó algunos al borde del cierre.
Y cuando se instaló esta medida nuevamente en Punta Arenas, muchos vieron cómo su trabajo de años se derrumbó. La falta de clientes e ingresos más el hecho de tener que seguir pagando arriendo de sus locales, llevó a que muchos decidieran cerrar.
Las historias
Uno de ellos es Jorge Montiel, que tenía su salón “Jorge Professionel”. Después de la primera cuarentena había perdido cerca de un 80 por ciento de sus clientes y la acumulación de deudas, hizo que Jorge decidiera cerrar su local el 31 de julio.
“Ahora he estado vendiendo mis productos de la peluquería y aunque lo hago a la mitad de su precio, varios colegas me compraron y así he podido subsistir. El gobierno no nos ha ofrecido ninguna ayuda, ha sido el apoyo de nuestros colegas lo que nos ha permitido seguir trabajando de alguna forma”, dice Jorge.
El presidente de la Agrupación de Estilistas de Magallanes (Agesmag), Sandro Contreras, observa que esta situación la han vivido muchos de sus colegas peluqueros. “Muchos de nosotros durante la primera cuarentena tuvieron que cerrar ya que no podían pagar los arriendos y los gastos de sus locales. Y en esta segunda hemos visto que, cuatro han cerrado sus puertas. Hemos tenido que seguir pagando, pero sin poder trabajar. Y somos realistas y sabemos que no va a llegar ninguna ayuda, por eso estamos conversando con autoridades del norte para que nos den una autorización para poder trabajar aunque sean dos días a la semana”, anticipa Contreras.
Mientras que Jorge todavía tiene la esperanza de poder reabrir su peluquería en el futuro. “Mi sueño es poder volver a instalarme con mi peluquería, pero no sé si eso pasará. A pesar de que entregué el local, todavía debo más de 3 millones de pesos de arriendo. Pero tengo una colega que me ofreció que cuando pase todo esto nos pongamos a trabajar juntos. Piensa que hay gente que me han llamado para que la atienda y le he dicho que no puedo porque estamos en cuarentena. Nosotros cuando volvimos hicimos una inversión muy grande en cuanto a insumos de sanitización, cobrando lo mismo o más barato. Y atendíamos con hora, con un registro de los clientes y no tuvimos ningún contagiado. Nos preocupamos de eso”, explica él.
Sobreviviendo de la clientela
Mónica de la Huerta tiene su salón de belleza ubicado en Villa Las Nieves, pero actualmente se encuentra cerrado. Al igual que Jorge, ha sobrevivido vendiendo sus productos a sus antiguos clientes. “Ahora estoy vendiendo productos de mantención para el cabello. Reparto a domicilio y con eso estamos generando lucas, porque no tengo cómo más hacerlo. A parte tengo una enfermedad crónica y no puedo arriesgarme mucho. He estado muy complicada estos meses. De repente vendo un kit a mis clientes y con eso tengo que hacer malabares. Igual el tema del cabello es un tema de autoestima para la gente”, afirma ella.
Pero también la han llamado para saber cuándo volverá atender, y ella siempre tiene que decir la misma respuesta: ‘cuando levanten la cuarentena’. Según ella, esto se debe porque “hay personas que estaban acostumbradas a venir una vez al mes y lo echan de menos. Mucha gente que me dice que quiere volver al salón porque también conversamos y somos como sus sicólogas”.
Cuidando la salud
Mientras que Sandro enfatiza que ellos están preparados para poder volver a funcionar cuidando la salud de las personas. “Ninguno de nosotros atendía a personas sin una hora previa. Tenemos la agenda de todos nuestros clientes, por ende no debería haber problemas en la trazabilidad en caso de un contagio. Pero antes no hubo ningún caso de Covid-19. Yo veo que ahora cualquier negocio amplia su giro y puede funcionar. Incluso en casos del transporte público no se toma ninguna medida y están funcionando. Cada uno de nosotros tiene el equipamiento para sanitizar y cuidar sus espacios de trabajo, incluso más que muchos rubros. Entendemos que hay que tener cuidado porque existen muchos contagios, pero eso es por la mala gestión de las autoridades. Nuestro enojo es porque todos están trabajando igual, entonces de qué cuarentena estamos hablando”, sentencia Contreras.