Despenalizado del aborto en caso de violación, peligro para
la madre o inviabilidad fetal; despenalización de la marihuana con fines
medicinales; Acuerdo de Unión Civil (AUC), que permita ofrecer una opción legal
de vínculo entre parejas homosexuales. Estos son los enunciados principales que
conforman la agenda valórica del actual Gobierno y que se vienen repitiendo
hace años en el Congreso.
Una de ellas, la del AUC (Acuerdo
de Unión Civil) que hoy será promulgada como ley, luego de su aprobación a
fines de enero en el Congreso. Las otras dos se mantienen en discusión. Ampliar
las libertades personales de los chilenos es la consigna común que mantienen
las tres iniciativas por parte de quienes las apoyan. Medidas “populacheras”,
fue la palabra que utilizó el obispo de Punta Arenas, Bernardo Bastres, en
específico, respecto de la marihuana y la despenalización de su autocultivo.
En entrevista con Pingüino
Multimedia lamentó que se apele a que de esta manera Chile sea un país
“moderno”. “Si se mira al mundo, constituye un sonado fracaso. Por
ejemplo, en España, donde se busca
modificar la ley del aborto libre, pero el Gobierno es reticente; en Francia,
con cifras mínimas de uniones de parejas del mismo sexo; a los países que han
legalizado drogas y ven que los narcotraficantes siguen haciendo su negocio:
ellos vienen de vuelta”, aseguró.
Frente a estas
declaraciones, los parlamentarios magallánicos hicieron sus reparos. “Es la
opinión del padre obispo, yo la respeto como cualquier otra opinión. Habrá que
ver qué ocurre en Chile, Chile no es Europa y Europa no es Chile. Veremos cómo
se comporta la sociedad chilena frente a estos desafíos del uso de la libertad
personal”, comentó el diputado DC Juan Morano.
Por su parte, la senadora
Carolina Goic, defendió la discusión de estas ideas. “Lo peor que podemos hacer
es negar el debate público con todos los actores, incluida la Iglesia, y lo
importante es cómo somos capaces de actualizar nuestra legislación asumiendo el
momento en que estamos como país. En el AUC, construimos este proyecto
y se resolvió el tema con la votación mayoritaria. Eso significa que
encontramos una alternativa que hacía sentido para la realidad de nuestro país.
Creo que el mismo desafío tenemos en los otros proyectos. Uno rescata la
experiencia de otros países, pero también asumiendo que nuestro país tiene su
propia identidad, su propia historia”. sostuvo.
Trabajo
de mal gásfiter
Durante
su entrevista, el obispo Bastres también dedicó fuertes palabras a los
políticos y su desempeño actual. “Si los políticos siguen haciendo el trabajo
de un mal gásfiter, no vamos a soñar con un país como queremos. Lo he dicho
desde que llegué como obispo: quiero conocer las políticas del Estado para
Magallanes, que no sea sólo un plan de desarrollo esencialmente económico y que
debe tener en cuenta el bien de la familia; la calidad de vida; el mundo del
arte, entre otras cosas trascendentes, y no hay nada de eso, sólo se busca dar
solución a los problemas de todos los días”, aseveró.