Tensión.
Ese es el calificativo con el que se podría evaluar los efectos de las
elecciones presidenciales en Venezuela al interior del Gobierno.
En
la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputadas y
Diputados, el canciller Alberto Van Klaveren aseguró que, como
administración actual del Estado, “no reconocemos el triunfo de Nicolás
Maduro y no estamos disponibles para validar ningún resultado que no
esté verificado por organismos independientes, autónomos y
preferentemente de carácter internacional”. También calificó lo del país
del norte como un “régimen dictatorial”.
Ese
es el diagnóstico estatal, si se quiere. Pero hay un factor político,
pues el Partido Comunista (hoy en ministerios claves, como el de
Trabajo, que debate el cambio al sistema previsional; el de Educación,
que tiene que lidiar con una paralización de profesores por convivencia
escolar; o la vocería de Gobierno, que es la cara visible del Ejecutivo)
ha apuntado a un proceso “ejemplar”, en palabras de su timonel, Lautaro
Carmona.
La
diputada Javiera Morales (FA) plantea un argumento basal: “Las
democracias y los Derechos Humanos se defienden siempre, en todo lugar y
en todo momento. Esa es y ha sido mi postura siempre”. Sobre lo mismo, a
su juicio está “clarísimo que las elecciones en Venezuela no fueron
transparentes, ni sus resultados verificables. Por eso Venezuela se ha
transformado en una dictadura y no me incomoda decirlo”.
Hay
algo en la discusión, eso sí, que ha sido respetado, según la
parlamentaria, incluso por los secretarios de Estado del PC: “El
Presidente ha mantenido una posición intachable con respecto a Venezuela
y todos sus ministros, incluidos aquellos del PC lo han respaldado. La
política internacional del Estado de Chile la lidera el Presidente de la
República, más allá de lo que pueda opinar algún partido de su
coalición”.
En
positivo, destaca que la oposición “en este caso ,critique la falta de
democracia y la violación a los Derechos Humanos, porque no fueron
capaces de ser así de categóricos para criticar el caso chileno en la
conmemoración de los 50 años”.
Socialismo
En
el socialismo, Juan Marcos Henríquez puso énfasis en la necesidad de
“construir grandes mayorías en torno a ejes programáticos”. “Necesitamos
todas las visiones de quienes se identifican con ideas de centro
izquierda aunque tengamos diferencias particulares (…) En esta
relación hay sólo dos incumbentes: el Presidente de la República, quien
es finalmente quien evalúa los acompañantes de su gobierno; y el propio
PC, que debe resolver si sus valores y principios están o no en la línea
política que ha trazado el Presidente en materia de democracia,
derechos humanos y política internacional”.
En la DC
Por
su parte, en la Democracia Cristiana apuntaron a un antecedente
histórico. Lo recordó Juan Francisco Miranda: “Los partidos políticos
definen su permanencia en un gobierno en función de principios y
objetivos (…) Puedo constatar que los DC que participaban de gobierno
de Gonzalez Videla, renunciaron y se fueron del gobierno por un tema de
principios cuando éste impulso la Ley Maldita por atentar contra la
libertad de pensamiento. En el contexto actual, evidentemente hay una
contradicción entre condenar la dictadura de Maduro y no apoyar el robo
de la elección reciente, y aprobar que este dictador siga gobernando
Venezuela. Creo que en temas de principios hay que dar más testimonio y
menos declaraciones”.