Pasarela en mal estado pone en riesgo a niños y pobladores de sector Río de La mano

Una pasarela que se encuentra en evidente mal estado une las poblaciones Pablo Neruda, por el norte del cauce del Río de La Mano, y sus similares Domingo Espiñeira y Nelda Panicucci, por el sur.
Tiene unos 50 metros de largo por uno de ancho, aproximadamente, está pintada de amarillo y, obviamente, es de mucha utilidad para los pobladores del sector.
La pasarela es utilizada por los residentes en todo el sector, especialmente, por los alumnos que concurren a la Escuela  Padre Hurtado, cuyas dependencias se levanta al final de la calle Eusebio Lillo, a metros de la Población Pablo Neruda y cercana a la Nuevo Horizonte.
Pero la pasarela sufrió el ataque de los infaltables vándalos que deambulan por las noches por el sector, los cuales procedieron a arrancarle una buena cantidad de los tablones del piso, dejándola con numerosos vacíos que dificultan el tránsito normal por esa pasarela.
Los vándalos no se preguntaron qué ocurriría si un niño pequeño perdiera pie, desde lo alto de la pasarela y cayera a las aguas del río que, aunque no muy profundas, corren sobre un fondo fangoso.
Tampoco fueron capaces de medir los daños que, en su integridad física, pudieran sufrir peatones y personas de la tercera edad también deciden “ahorrar camino” si deciden ir a las poblaciones cercanas o a hacer sus compras de víveres a un hipermercado que se levanta en el cruce de las avenidas Martínez de Aldunate con Pedro Aguirre Cerda o dirigirse a la capilla de una comunidad católica  del Barrio Sur.
Algunos vecinos ya expresaron su malestar. Así fue como Juan Mancilla expresó que “es inexplicable que las autoridades aún no se acerquen a ver qué pasa acá. Está peligroso para todos, especialmente para niños y ancianos”. 
Por si no bastara con eso, otros irresponsables se han dado tiempo y maña para lanzar basura y desperdicios de todo tipo en el cauce y en los taludes de las riberas del Río de La Mano en ese sector, en cuyos alrededores residen cientos de familias.
Hace un tiempo, se hizo un operativo de limpieza en el sector; se instaló un sistema de iluminación a base de paneles solares y los tablones del piso de la pasarela estaban todos.
Marta Oyarzo dijo molesta que “ya da hasta miedo pasar por aquí, porque la pasarela está muy mala y necesitamos que luego hagan algo. Le apuesto a que van a hacer algo después de que haya un accidente”.

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