Son
pocos los peluqueros de antaño que van quedando y que por más de
cuarenta años llevan realizando su antiguo y único oficio en Punta
Arenas. Ellos llevan la máquina, las tijeras y la navaja en sus manos
desde hace varias décadas, cuando comenzaron a practicar y encargarse de
la estética de otras personas.
En la capital magallánica van quedando pocos, pero hay tres que narran sus vivencias e historias.
Slako
Son
dos quienes llevan muchos años en la Peluquería Slako, ubicada en calle
Chiloé #1261. El que partió con los primeros pasos del local de higiene
capilar fue Antonio Vásquez Slako, de 73 años y quien desde el año 1962
comenzó con el oficio.
Recuerda
agradecidamente a uno de sus mentores, Óscar Karis, quien le enseñó
sobre peluquería al dueño del lugar. Antonio Vásquez aprendió en una
peluquería ubicada en un edificio antiguo en calle Roca a un costado del
Banco de Chile. “Allí trabajaban tres peluqueros: Óscar Karis, Arturo
Vera y Scepanovic. Yo llevaba a tres, cuatro cabros chicos, les cortaba
el pelo y ellos me iban corrigiendo y estuve casi dos años trabajando
ahí”, comenta el peluquero.
Esta
peluquería tradicional, como la definen ellos, lleva cuarenta años
funcionando y no la maneja solo Antonio Vásquez. También está su
compañero y amigo de muchos años, Óscar Castillo Silva, de 73 años.
Él
comenzó a trabajar y ayudar a Vásquez desde los comienzos de la
Peluquería Slako, pero desde hace 20 años, después de haber trabajado de
peluquero en Carabineros y en una peluquería de antaño, se quedó
definitivamente. “Yo conocí a Antonio en el servicio militar, después
trabajamos juntos en una peluquería llamada Plus Ultra, ubicada en calle
Fagnano frente a la catedral y después terminé trabajando aquí
(Peluquería Slako)”.
Juntos
comentan que los inicios en este oficio, antiguamente tenían que poseer
un carné profesional con el cual poder trabajar. “Teníamos que realizar
tres cortes y un comité paritario de un sindicato de peluqueros tenían
que evaluarnos y darnos el carné. Si no tenías ese cartón, no te dejaban
trabajar”, comentan juntos.
Los
peluqueros indican que “la clientela siempre es la misma pero no quita
que no lleguen nuevos clientes, cada día tenemos nuevos”.
Capelli
Otra
de las peluquerías que todavía siguen existiendo a pesar de los años de
trabajo es la Peluquería Capelli, ubicada en calle José Nogueira 607,
local 5. Demecio Soto Almonacid, de 69 años, es uno de los “viejos”
peluqueros que todavía trabajan el oficio.
Soto
cuenta que comenzó su trabajo en la Peluquería Splendid a los 18 años y
asegura que quien le enseñó mucho de lo que sabe fue su padre. “Él me
enseñó muchas cosas, pero después uno empieza a perfeccionarse por si
solo. Uno trata de ir superándose todos los días”, dice.
Desde
hace 45 años que trabaja como peluquero y lleva 32 años con su
Peluquería Capelli, nombrada de esa manera por el significado en
italiano; pelo. Desde que se retiró de la peluquería de sus inicios,
comenzó con la suya y ha estado en cuatro diferentes locales del centro
de Punta Arenas.
El
peluquero es padre de familia, tiene dos hijos y vive con su esposa.
Uno de sus hijos trabaja hoy con él y le ayuda con los cortes de pelo y
barba en el local.
“La
peluquería tiene cosas muy lindas. Uno conoce a mucha gente y formas
amigos, con la peluquería uno obtiene cosas no solo por dinero sino que
con el contacto con la gente”, indica muy pensativo el peluquero.
Para
Soto es algo que lo apasiona, trabaja con eso todos los días y no
quiere soltar las tijeras. “Quiero seguir con esto hasta que ya no pueda
más”, señala finalmente.