Una
especial jornada se vivió esta semana cuando después de una larga
espera, el Club del Adulto Mayor “Jóvenes de Antaño” realizó la donación
de pieceras de lana a la Casa del Samaritano de Punta Arenas.
Fueron
doce prendas tejidas a crochet que se les entregó a las personas
mayores de este hogar de acogida, en una iniciativa por parte de esta
organización junto al Programa “Quiero Mi Barrio”.
Esta
iniciativa se encuentra trabajando junto a los vecinos del Barrio
Eusebio Lillo-Cumbres Patagónicas, siendo el encargado social, Guillermo
Cárcamo, quien efectuase la donación de estas unidades a Trinidad
España, encargada del Hogar del Samaritano.
Cumplen un deseo
Con
esta donación se cumplió el deseo de las socias de este club, las que
desde el inicio de los trabajos expresaron la voluntad que estas prendas
sean entregadas a los adultos mayores que cobijan el hogar del
Samaritano, como una muestra de solidaridad y con estos pequeños gestos
entregar un mejor abrigo a estas personas que necesitan de apoyo
ciudadano.
La
presidenta del club “Jóvenes de Antaño”, Esterlina Leal, calificó como
muy importante la donación realizada por las integrantes de la
organización.
“Para
nosotras es muy gratificante poder ayudar a nuestros pares que muchas
veces están solos en esta etapa de sus vidas. Gracias al apoyo del
Programa Quiero Mi Barrio que nos entregó lana y palillos pudimos hacer
realidad esta linda acción, que es parte del trabajo realizado todo este
último tiempo desde que se inició la pandemia”, señaló.
Espíritu solidario
Esta no es la primera vez que la agrupación comunitaria realiza ayudas a los más necesitados de Punta Arenas.
Por
ejemplo, cuando aún nos encontrábamos en pandemia las voluntarias
elaboraron más de 1.200 mascarillas que fueron entregadas a sus mismos
vecinos del sector Eusebio Lillo-Cumbres Patagónicas.
Otra
importante donación fueron las más de 130 prendas de lana, como
bufandas, gorros, guantes y medias, confeccionadas por las integrantes
del club, siendo beneficiados el mismo Hogar del Samaritano y la
Fundación Cavirata, que meses atrás también recibió pieceras de lana.