Se trata de la iniciativa de identidad regional “500 en 10.000”, impulsada por el Consejo de la Cultura y las Artes, a través del programa Acceso.
Los muralistas Jorge Canicura Montiel, “Cejec”, y Paulina Moreau Millalonco lideraron el trabajo, y durante la segunda quincena de noviembre enseñaron y trabajaron de la mano junto a los vecinos del sector. La propuesta consideró prácticamente dos semanas destinadas al diseño, los trazados y la pintura, más dos sesiones de diálogo y reflexión, en las que los participantes propusieron las ideas a plasmar en los muros.
Para el director del CRCA, “se suman a distintos murales que ya están en la ciudad de Punta Arenas, como en el sector de Rio Seco, y en otras comunas, como Porvenir y Puerto Natales, proyecto que tuvo bastante participación de la ciudadanía. Estamos muy contentos por eso, porque pudieron reflexionar sobre la identidad local de barrio y también a propósito de lo que venimos solicitando a la comunidad: reflexionar a la presencia y ser vecinos del Estrecho de Magallanes, a propósito de los 500 años de historia del paso de Hernando de Magallanes por el estrecho que lleva su nombre”.
Para Caniccura los murales se transformaron en un punto de encuentro, “hubo vecinos que se conocieron pintando”, comentó.
Las pinturas reflejan una interpretación colectiva de los hechos ilustrados. Uno de los murales está inspirado en la conmemoración de los 500 años del paso de Hernando de Magallanes por el Estrecho, se puede apreciar el mundo indígena y particularidades de la Patagonia.
Por otra parte el segundo rescata la historia barrial, en él se puede observar la alegría de los niños, el juego en el espacio público, la feria y elementos como la estufa magallánica y el mate. La obras se encuentran en muros aledaños a la plaza ubicada a un costado de la Junta de Vecinos de la Silva Henríquez. “Los vecinos quisieron rescatar sus vivencias, todos los días se llena de niños, a diferencia de otras poblaciones, entonces querían rescatar la alegría de ellos, el trabajo en ferias y otros elementos, pero sobre todo la población”, dijo el artista.
Junto a los monitores, nueve personas trabajaron activa y regularmente en la creación de esta obra de arte que cuenta con una dimensión cercana a los 30 metros: Nicolás Ojeda Gómez, Leonardo Ojeda Gómez, Cristóbal Alvarado Alvarado, Gabriel Trujillo Alvarado, Miriam Altamirano Negrón, Sergio Alvarado Altamirano, Mathilde Cárdenas Mansilla, Amelia Mofré Vera y Pablo Pereira Gutiérrez, dejaron plasmado para siempre una nueva creación artística que embellece a nuestra ciudad.
Para Canicura, ver el trabajo finalizado es un gran pago, “es muy gratificante verlo, ahora último me he dado el trabajo de contemplarlo y sentirme orgulloso de lo logrado con más personas, ya que se desestigmatiza el hecho del grafiti como algo vandálico o algo para hacer daño, sino que es algo para aportar a la población, para rescatar, para unir sobre todo, porque lo que nos pasó ahí cuando íbamos pintando, es que pasaba gente y los invitábamos a pintar, entonces, en ese encuentro, muchos se conocieron, fue un punto de encuentro, de unión.
Que haya salido bien, incluso mantuvimos varios dibujos hechos por los niños, no los borramos, siguieron tal cual, entonces se forma un punto de pertenencia, lo van a cuidar y si lo rayan, lo van a defender”.