Potencial minero de Magallanes podría ser una solución a creciente cesantía

Ejecutivos
y trabajadores del sector minero destacaron las oportunidades que
ofrecería a Magallanes, una eventual reactivación de la actividad en la
región, en especial del carbón, al generar cientos, sino miles de nuevos
empleos sustentables y bien remunerados que ayudarían a revertir la
grave crisis de empleo, donde se han perdido en la región más de 22 mil
empleos en un año, cifra peor que en la crisis de 1982.

En
este sentido, conversamos con el dirigente sindical de la empresa
contratista Bailac, Mario Sánchez, uno de los últimos trabajadores de
Mina Invierno a cargo de cumplir postreros contratos. Sánchez recuerda
que llegó a representar a 70 personas en la empresa, ahora quedan cinco.
Con un trabajo inestable y cada vez más precario, comenta que muchos de
sus excompañeros de la empresa están viviendo momentos igualmente
complejos y llenos de incertidumbre, debido a la crisis económica
actual.

El
dirigente señala que la mina ocupaba apenas 1.500 hectáreas de una Isla
Riesco que tiene más de 550 mil. “No existía daño al turismo. Esa
visión que tenían nuestras autoridades regionales y políticos, no tenía
ninguna lógica. Ahora que el turismo no va a poder desarrollarse durante
un par de años, sería una buena pregunta para nuestras autoridades
saber ¿qué van a hacer ahora?”, dice.

Recordó
que el año pasado Chile importó 600 millones de dólares en carbón, unas
12 millones de toneladas. “Eso se podría producir aquí generando empleo
y trabajo de calidad”, manifiesta.

En
contraste, sólo esta semana se confirmaba que no habrá temporada de
cruceros en Magallanes lo que significará que más de 100 mil turistas no
llegarán este verano con un daño enorme para la actividad económica
regional.

En
tanto, ejecutivos de la industria minera destacaron que el potencial de
Magallanes en esta área sería una buena alternativa para revertir este
escenario. “Argentina acaba de renegociar su deuda externa y tenemos un
gran potencial minero en el sector de Tranquilo, para abastecer la
central trasandina de Río Turbio. Última Esperanza sufrirá una
catástrofe turística este verano y esto sería una gran ayuda”, dice un
ejecutivo del sector.

Las posibilidades de inversión
están latentes en una región como Magallanes con una larga tradición
minera y carbonífera, hoy suspendida y cuyo testimonio sigue latente en
los troncos de los antiguos muelles de madera de Punta Arenas y en las
faenas hoy paralizadas en Isla Riesco. “Se requiere que el Estado sea un
facilitador de la inversión y para ello se mejore el rayado de cancha
legal que representa la actual ley ambiental. No puede ser que todo se
legalice y los proyectos de inversión sucumban a presiones
ambientalistas, sin tomar en cuenta el testimonio de los organismos
técnicos”, cuestionan.

Sánchez
agrega: “En Mina Invierno, se hizo un enorme trabajo científico para
recuperar el material paleobotánico del que tanto se habló para cerrar
la mina. Ahora, toda esa riqueza científica que se quería preservar,
está oculta bajo tierra y no se puede extraer porque era el trabajo de
la mina el que permitía recuperarla, pero eso no se tomó en cuenta a
pesar que científicos de renombre internacional lo respaldaron”.

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