Con motivo de conmemorar el Día Mundial contra la Hepatitis, en el auditorio del Hospital Clínico Magallanes (HCM) se realizó ayer una jornada de capacitación para equipos de salud, y además se informó de la situación epidemiológica regional actual de esta enfermedad y se entregaron medidas de prevención.
Aumento de hepatitis A
El seremi de Salud, Óscar Vargas, subrayó que lo que se busca es concientizar sobre la prevención.
“Nuestras estadísticas en general son bastante estables en el tiempo. Sin embargo, este año hubo un brote nacional, en algunas regiones más que en otras, lo que nos afectó también. Este año hemos tenido ocho casos de hepatitis A, cuando lo normal es que tengamos uno o dos casos”.
Agregó que “en el caso de las hepatitis B y C, que son las más frecuentes y que tienen una connotación distinta, porque tienen una transmisión diferente, mantenemos una cierta cantidad de casos, que es relativamente estable”.
Cabe señalar que en hepatitis A, durante el periodo comprendido entre 2010 y 2016 se notificaron un total de diez casos en Magallanes, y en el período de enero a junio de este año ya se han notificado ocho casos, lo que nos ubica en el quinto lugar a nivel nacional.
En el caso de la hepatitis B, en el periodo 2010 a 2016 se notificaron un total de 148 casos, siendo el 2012, con 41 casos, el año con mayor cantidad de notificaciones. En el primer semestre de 2017 se han notificado dos casos. En tanto, para hepatitis C, entre los años 2011 y 2016, se informó un total de 14 casos.
Además, la autoridad sanitaria explicó que “es una enfermedad completamente prevenible. En el caso de la A, con medidas normales de limpieza y lavado de manos. Es una enfermedad transmisible, que va por la vía de la higiene particularmente; y en el caso de las B y C, son enfermedades en su mayoría de transmisión sexual, por fluidos, por material contaminado, que debía estar estéril y eso es completamente prevenible. Queremos hacer conciencia en la comunidad y espero que trabajemos en conjunto las diferentes instancias de salud para poder prevenir”.
Asimismo, señaló que como sector salud trabajarán para lograr la meta de la Organización Mundial de la Salud, que es erradicar la hepatitis C para el año 2030.
Por su parte, el infectólogo del HCM, doctor Rodrigo Muñoz, sostuvo que “la hepatitis B y C son enfermedades de transmisión sexual y que hoy en día tienen un tratamiento adecuado, con buenas tasas de respuesta, con fármacos de nueva generación. La otra hepatitis, que es de importancia epidemiológica este año, es la A, que es por transmisión fecal-oral, por agua o alimentos contaminados y que se relaciona con las condiciones sanitarias de los países”.
Rango etario
Asimismo, comentó que “la hepatitis A se ha concentrado en los últimos dos años, se ha centrado más que nada en personas jóvenes. Tenemos un brote, del que más o menos el 60 o 70% son personas entre 20 y 30 años, se ha concentrado principalmente en Santiago y Antofagasta, pero ha habido casos en todo el país”.
Añadió que “la hepatitis B, por ser una enfermedad de transmisión sexual, tiene un grupo etario que es bastante similar al grupo etario que se enferma con VIH o con sífilis, que también son gente joven, y la hepatitis C, son principalmente gente mayor, sobre 50 y 60 años, tiene relación principalmente con uso de derivados sanguíneos o en épocas que no había práctica adecuada para el uso de jeringas. Así que la mayoría de los afectados, son personas que están infectadas hace ya varios años y que han sido diagnosticadas de forma más tardía”.
Medidas de prevención
Los virus A y E son transmitidos por consumo de alimentos o agua contaminados, por falta de hábitos higiénicos como no lavarse las manos antes de comer o después de ir al baño. Mientras que los virus B, C, D, pueden ser adquiridos a través del contacto con, principalmente, sangre y fluidos corporales contaminados, contacto sexual no protegido y de madre a hijo recién nacido.
La hepatitis B y C requieren para su prevención que las personas adopten actitudes de autocuidado a través de relaciones sexuales seguras, ya sea con una pareja única o utilización correcta del condón, también el uso de material estéril y desechable en tratamientos inyectables, y no compartir artículos de uso personal que puedan tener sangre.