Presencia de Daniela Soto Alvarado sacude de alegría a toda su familia

Daniela Soto Alvarado se apresta a celebrar, por estos días su cumpleaños número “veintitantos, pero mucho menos que veinticinco”, aquí en Punta Arenas, junto a sus padres, sus hermanas, su novio, la familia de ambos y sus amigos.
“Nos falta tiempo para agradecer a tantas personas que nos han apoyado y ayudado desde que se le diagnosticó a nuestra hija un osteo – sarcoma que se metastitizó a los pulmones de Daniela”, dijeron Saúl y Marcela, padres de la joven estudiante de tercer año de Educación Parvularia de la Universidad de Magallanes y novia de Mauricio Díaz Catepillán, con quien contraerá matrimonio en el mes de noviembre próximo “si Dios quiere”, como dicen y cuando esperan que la pesadilla desatada por la enfermedad de la joven en octubre del año pasado, deje paso a la felicidad que otorga un amor a toda prueba.
“Yo esperaba volver al cabo de un mes, cuando en octubre del año pasado, partimos a Santiago. Llegamos al mismo centro asistencial en que hace un par de años, fue atendido un sobrinito. Los médicos conocían a mi mamá y todo se hizo más fácil, excepto por lo de la Isapre Consalud, con la cual ha habido problemas que debe resolver la justicia”, dijo Daniela.
Ella y su madre saben que el período de tratamiento se alarga ya por nueve meses. Y también lo saben su padre y sus dos hermanas, Pamela y Bárbara, quienes han debido sacar fuerzas del corazón para sobrellevar el dolor de la enfermedad de su hermana y la ausencia de sus padres.
Se emocionan cuando recuerdan el apoyo recibido de la familia, la nuestra y la de Maury, con una mención especial a las cazuelas de la abuela, y para el rector de la UMAG, Juan Oyarzo y su equipo.
También expresaron un público agradecimiento y muy especial, al abogado Robinson Quelín y  a su equipo jurídico, por la defensa que han hecho frente a los artilugios casi kafkianos de la Isapre que ha opuesto resistencia a los pagos de bonos y tratamientos, pese a los reveses judiciales que han sufrido.
También a la jefa de carrera de Educación Parvularia de la UMAG, Araceli Parada, a la docente Mirna Pizarro y a Consuelo Suárez, a quien no conocen en forma personal, apenas por teléfono y quien es la dueña del departamento que utilizan gratuitamente en su estadía en Santiago, extendiendo su reconocimiento a la gobernadora de Magallanes, Paola Fernández, por su apoyo.
El amor es más fuerte
Cuando el cáncer golpeó a Daniela Soto y a su familia, una de las personas más cercanas a ella recibió un verdadero mazazo.
Mauricio Díaz Catepillán ya entonces la amaba, con la fuerza de un amor joven, “a concho” y se dedicó a hacerlo sentir a Daniela desde el primer momento en que se conoció el diagnóstico.
Largos desvelos, amaneceres grises, atardeceres negros, pese a los colores del cielo austral. Llamadas telefónicas en cualquier momento, para hacerle saber que estaba allí, abrazado a sus recuerdos de amor joven. Pero eso no fue todo: golpeó puertas, aunó esfuerzos y voluntades para recaudar fondos y sus familiares y amigos y muchos desconocidos, lo apoyaron en esa tarea.
Su amor fue creciendo y conquistando cada día más, el corazón de Daniela. Superó momentos de desánimo, de angustia y, según confidenció alguien muy cercano a él en su entorno familiar, “se lavó la pena con llanto” de hombre enamorado.
Nunca perdió la esperanza. Recordaba aquello que es preciso luchar por lo que uno ama. Un par de viajes a Santiago, a dar fuerza y ánimo a Daniela en el hospital y un día no sólo llevó su fuerza y su ternura; llevó los anillos de oro que serán evidencia del matrimonio fijado para el mes de noviembre próximo.
Ejemplo
Saúl y Marcela indicaron que Daniela se ha transformado en un ejemplo entre las demás pacientes afectadas por la penosa enfermedad y quienes están en tratamiento en el mismo hospital.
De ella han aprendido a tener fuerza, a no rendirse nunca, a luchar por lo que se ama, por lo que se cree y por la vida. Tanto así, que “la Maca, que perdió el pelo debido al tratamiento y no quería fotos, al cabo de conversar con Daniela, aceptó su condición y las fotos fueron subidas a facebook”, contaron sus padres.
Todo un ejemplo, añadieron, agregando, finalmente, que reiteraban sus agradecimientos a muchas personas, que perdonaran si no los nombraban a todos, pero como se ha dicho tantas veces esas personas saben que ellos, aún desconocidos, recibirán, tal vez cuando menos lo esperen, una recompensa divina por su aporte generoso y por haber apoyado, querido y admirado a Daniela Soto Alvarado en su lucha contra el cáncer, en su lucha por la vida.

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