No sólo el estilo de conducción y consenso están en juego en esta
contienda interna, sino que además cada candidatura representa la continuidad o
no en la profundización de las reformas que el Gobierno de la Nueva Mayoría
impulsa. Los frentes en pugnas representan la continuidad reformista o la
recuperación económica y la gradualidad en materia legislativa.
Yasna Provoste, vicepresidenta y parte de la “disidencia DC”, es una
de las candidatas naturales a la elección de la presidencia nacional, aunque ha
sido cauta en sus dichos y ha informado que no se ha decidido nada desde el
frente que ella lidera, y que está en directo enfrentamiento con las
pretensiones de Carolina Goic, quien desea expandir su mandato más allá de
diciembre.
Provoste y Goic tienen en común un fuerte componente bacheletista y
son amenazas, ambas, para los grupos más conservadores del partido.
Goic cuenta con el respaldo de “colorines” y una parte de los
“chascones”, pero su tarea fundamental será buscar adhesiones que hasta ahora
le han sido un tanto esquivas – tales como los hermanos Walker- y la facción
mayoritaria del ex timonel Gutenberg Martínez.
Si los esfuerzos de Goic no prosperan, surgiría la figura del ex
ministro del Interior Jorge Burgos, quien es crítico de la participación del
Partido Comunista (PC) en la Nueva Mayoría y que tendrá el apoyo de Martínez y
de otros emblemáticos de la falange nacional.
Los detractores de la senadora Goic, sienten que en ciertos momentos
del Gobierno, la magallánica ha tenido una postura ambigua, y le critican la
lealtad que ha tenido con el conglomerado, siendo que sus oponentes esperan que
salga a relucir su lado más crítico hacia la gestión del ejecutivo.