Inaugurada, pero
sin funcionar. Así se mantiene la central termoeléctrica de Río Turbio,
gestionada durante el gobierno de Néstor Kirchner y que medios argentinos han
descrito como un “dolor de cabeza” para la actual administración.
Se trata de la
central termoeléctrica más grande que se haya construido en Argentina, diseñada
para funcionar a base de carbón y conectarse a la red federal, generando 240
megawatt de energía. Los planes eran que el mineral proviniera de la extracción
que realiza la empresa Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT, propiedad del
Estado) en la misma zona. Pero los planes no se están cumpliendo.
Ello, porque, de
acuerdo con publicaciones en diversos medios de comunicación del país vecino,
YCRT simplemente no tiene el carbón suficiente. Mientras, según publicó La
Nación, la usina necesitaría 1.200.000 toneladas anuales para funcionar, la
minera estatal ha producido apenas 190.000 toneladas en un año.
Es ahí donde
podría jugar un rol importante el proyecto carbonífero que entrará al Servicio
de Evaluación de Impacto Ambiental
(SEIA) en mayo. La iniciativa de Ingeniería Civil Vicente (ICV), dada a
conocer ayer por Diario El Pingüino, fue presentada por representantes de la
empresa ante el Concejo Municipal de Puerto Natales la semana pasada.
Las dudas de los
asistentes a la instancia pasaron por varios planos: la contratación de
personas -debido a que se trataría del primer proyecto minero en la Provincia
de Última Esperanza, algunos plantearon que la mano de obra sería externa-, los
riesgos ambientales y las posibilidades de integrar la faena minera con la
vocación turística y pesquera de la zona.