Hay un descontento generalizado en la población con respecto de la atención de salud en la Región de Magallanes.
Claro
está que el objetivo de atención a la salud consiste en recibir un
servicio equitativo y de calidad centrado en las personas y sus
familias, enfocado en lo preventivo y promocional. Es decir,
anticipándose a la enfermedad bajo el modelo de salud integral con foco
en lo familiar y comunitario, traducido en un modelo de atención que
gira en torno a las personas y brinda salud de cabecera continua a lo
largo de todo el ciclo de vida.
No obstante, más del 60% de la población coloca a la salud como uno de
los principales servicios que progresivamente se ha ido deteriorando en
la Región de Magallanes.
Algunos
presienten que si se enferman de lo que está fuera de cobertura
estatal, pero en si en las entidades privadas, quedarían arruinados. Los
otros, creen que en caso de urgencia hospitalaria mayor, es un azar, si
obtienen oportunamente atención rápida. Ambas suposiciones, viven en
incertidumbre.
Por consiguiente, la seguridad social, como su nombre lo indica, está hecha para que las personas en caso de necesidad encuentren atención y protección oportuna y eficiente.
En
el caso del sistema público es normal que los ciudadanos se pregunten:
¿Faltan recursos humanos? ¿Faltan recursos monetarios? ¿Faltan
capacidades de gestión?
Sobre esto, y en vista de la controversia y la preocupación que significa para los magallánicos el tema de
atención a la salud, Diario El Pingüino en su versión digital de
cuenta en Facebook recopiló las impresiones de los usuarios respecto de
éste tópico de gran masividad, puesto que obtuvo más de 200 comentarios
divergentes tanto positivos, como otros, no tanto.
Pero
levantando una voz unísona que va entorno a que los pacientes se
enferman y llegan al servicio de urgencia de un hospital con poco
personal, casi sin recursos y endeudado.
A
esto se le suma la ausencia de médicos especialistas, y el hospital,
por tanto, debe resolver: deriva s sus pacientes al sector privado y
cubrir turnos vía
“compra de servicios”, con un costo mucho mayor al pago que significa el personal contratado.
La urgencia colapsa porque no hay camas donde hospitalizar más gente. La población aumenta, no así la infraestructura y recursos, y los hospitales se endeudan y todo se complica progresivamente.
Para resolver esto, se necesita un cambio
profundo, no solo en la eficiencia de la gestión, sino también en el
financiamiento del sistema de seguro de atención de salud y para todas
las personas, independientemente de su situación actual, y como un
derecho fundamental.