A
un mes de cumplirse un año del fatídico accidente del avión Hércules
C-130 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), la conviviente del sargento
segundo Cristian Rodrigo Venegas Godoy (39) interpuso ante el Juzgado de
Garantía de Punta Arenas una querella por los delitos de homicidio
imprudente con resultado múltiple, e incumplimiento de deberes militares
y delitos contra la seguridad de la aeronavegación, siendo ésta acción
penal la número 35 de las 38 víctimas que ese 9 de diciembre de 2019
perdieron la vida en las aguas del mar de Drake.
El
documento está patrocinado por los abogados capitalinos Cristián Arias
Vicencio y Maximiliano Delgado González, en la cual se atribuyen
factores ajenos a la tripulación como las eventuales causas que
propiciaron el siniestro. En el caso de esta víctima, a diferencia de la
mayoría de los tripulantes y pasajeros, no fue posible encontrar restos
biológicos que permitieran su identificación e inscripción en el
Servicio de Registro Civil e Identificación.
Un futuro destruido
La
querellante, quien también cumple labores para la FACh, detalla en el
documento que conoció al sargento Venegas hace aproximadamente siete
años, caracterizando a su pareja como un hombre “muy dedicado a su
trabajo”, lo que le permitió en su momento ascender de grado, asumiendo
como inspector del avión C-130.
Fuera
de ello, existía un fuerte vínculo entre ambos, que se concretaba con
el apoyo mutuo en la realización de sus objetivos profesionales, incluso
proyectando su futuro para establecerse en el sur del país, donde
tenían pensado ir a vivir, planes que se vinieron abajo como
consecuencia del accidente, siendo su última conversación cuando él
iniciaba su vuelo rumbo a Punta Arenas.
Los hechos
A
esta altura, los hechos son de público conocimiento, y hace once meses,
el sargento segundo Venegas fue asignado para viajar como tripulante de
la aeronave, en un viaje que tenía como objetivo cumplir con el apoyo
logístico de la Base Aérea Presidente Eduardo Frei Montalva, en el
territorio antártico, correspondiendo transportar personal para revisar
el oleoducto de combustible del recinto y la realización de un proceso
de aplicación de anticorrosivos a las instalaciones nacionales del
Ejército.
A
las 18.13 horas, en momentos que el avión volaba sobre el mar de Drake,
se perdió contacto y toda forma de comunicación con la tripulación.
Tras iniciado el proceso de búsqueda y rastreo, el 12 de diciembre de
2019 se ubican restos pertenecientes al Hércules C-130, a unos 27 kms.
de la última ubicación reportada.
La aeronave se destruyó por completo y parte de sus restos estarían a una profundidad no menor a 3.500 metros.
Factores ajenos a la tripulación
En
la querella se indica que existirían presunciones vehementes que el
resultado múltiple de pérdida de vidas humanas se ha originado en causas
o factores ajenos a la tripulación, puesto que “todos los antecedentes
indican que la tragedia se ha producido por un colapso súbito del
material de vuelo, es decir por alguna condición preexistente que generó
un desperfecto catastrófico en pleno vuelo o bien por el ingreso a la
aeronave de elementos peligrosos que dañaron su estructura de forma
masiva”.
En
ese contexto, sacó a colación las declaraciones proferidas por el
comandante en jefe de la FACh, Arturo Merino Núñez, quién sostuvo que:
“la verdad es que el avión sufrió un colapso completo que lo hizo
desintegrarse, sea en el mar o en el aire”, lo que hace presumir
fundadamente que la aeronave colapsó en pleno vuelo y no supuestamente
al estrellarse en la superficie del mar, ya que de haberse producido una
caída con el material de vuelo en condiciones de maniobrabilidad, al
menos la tripulación habría dado un aviso accionando los comandos de
comunicación, que son de ejecución instantánea y accionando los sistemas
de alerta.
“Sin
duda alguna, las conductas negligentes o imprudentes, y aún las
eventualmente dolosas, se han producido todas de manera previa al
despegue, es decir antes del inicio del trayecto entre Base Aérea
Chabunco y territorio antártico”, se extrae.
También
se hizo alusión a que el avión pertenecía al grupo N°10 de la FACh, es
decir a la Segunda Brigada Aérea, asentada en la comuna de Pudahuel, y
desde allí partió realmente el trayecto de la nave siniestrada, donde
abordaron los primeros pasajeros sin ningún tipo de control de pertenencias y equipajes distinto del pesaje.
Incluso,
en la investigación se reveló que el único antecedente relativo a
medidas de control del equipaje habría sido una “inspección visual”; que
–según se detalla en la querella- “constituye un eufemismo para ocultar
que no existió control de efectos personales y equipaje, como es además
una (mala) práctica habitual institucional de la FACh”.
¿Qué se pide?
Con
estos antecedentes, la querellante lo que solicita es que se instruya a
la Policía de Investigaciones (PDI) para que tome declaraciones a las
personas a cargo de la gestión del referido como también a los
familiares directos de las 38 personas que viajaban en la aeronave.
Asimismo,
que se oficie a la FACh para que informe la fecha, piloto y mecánicos a
cargo de la prueba de motor y aeronave en planificación del vuelo a la
Antártica; el procedimiento para determinar especialistas a bordo y si
el vuelo del 9 de diciembre de 2019 tenía la dotación completa de
especialistas y su identificación. Además, que se informe si el Hércules
C-130 tenía destinada originalmente ingresar a la Antártica aquel día o
existió cambio en la planificación; y si la institución ha modificado o
instaurado nuevos controles en la carga de aeronaves, tripulante y
pasajeros en los vuelos institucionales, entre otras diligencias.