“Queremos crear un Banco de Leche Materna para los niños prematuros de nuestra región”

La creación de un Banco de Leche Materna, que permita entregar el vital alimento a los niños y niñas que nazcan en forma prematura en las dependencias del Servicio de Neonatología del Hospital Clínico de Punta Arenas, es una urgente necesidad.
Así lo dio a conocer a Diario El Pingüino, la directora de ese servicio pediátrico, la doctora Patricia Amarales, quien, recientemente, reasumió el cargo que ocupara por largo tiempo después de un período a cargo de la Subdirección Médica del centro asistencial.
El futuro Banco de Leche Materna estaría sostenido por los aportes del vital alimento que pudieran entregar las madres nodrizas a los niños nacidos en forma prematura y cuyas progenitoras, en razón del estrés post parto y dado que esos pequeños no saben o no pueden acceder al pecho materno, precisamente por su condición de niños prematuros.
Una vez que se cuente con esos aportes y con los equipos necesarios para recibir y pasteurizar esa leche materna, se guardaría adecuadamente para entregarla a los pequeños que lo requirieran porque sus propias madres ya no estarían produciendo ese vital alimento por falta de estimulación en sus organismos.
La doctora Amarales reiteró que la leche materna es muy importante en la prevención de enfermedades en los niños, más aún en aquellos que nacen en forma prematura, que requieren una protección mayor.
También ayuda, en forma significativa, en el desarrollo cognitivo y se sabe que el coeficiente intelectual de niños y niñas que fueron amamantados por sus madres es de normal a superior que el de aquellos pequeños que no recibieron lactancia materna.
El primero de estos singulares Bancos de Leche, Magallanes sería el segundo en el todo el país, funciona en el Hospital Sótero del Río, en Santiago, bajo la dirección de la doctora Patricia Mena, considerada una pionera en este tipo de iniciativas y, tanto así, que Neonatología envió a una de sus matronas a conocer el funcionamiento del banco de leche materna, cómo opera y cómo se desarrolla al servicio de los niños nacidos prematuros.
Otro proyecto
La doctora Amarales también informó que se busca la mejor alternativa terapéutica para enfrentar los riesgos de los prematuros que pudieran nacer con hipertensión pulmonar, calificada como “muy grave”.
La profesional explicó que en el tratamiento de esa enfermedad se utiliza el llamado óxido nítrico, el cual tiene un alto costo y, dado que es manejado en forma monopólica por quienes los fabrican y lo distribuyen en el país, se buscan alternativas terapéuticas que no sólo sean avanzadas sino que, además, permitieran rebajar los costos de la ustilización de ellos y el óxido nítrico.
También destacó que los equipos de salud que atienden a la población infantil en el Hospital Clínico de Punta Arenas, son de gran calidad humana y profesional, “desde quien hace el aseo hasta el médico responsable de ese equipo” y que se ha incorporado, sin problemas a facultativos extranjeros, cuyos servicios ha permitido recibir nuevos aportes en términos de procedimientos médicos y han asumido los turnos pertinentes, es decir, de un total de 20 profesionales médicos, cuatro son extranjeros, es decir, la quinta parte.
Y hay más
La doctora Amarales se declaró feliz de volver al cargo que ocupara por varios años en el campo de la Pediatría y la Neonatología, después de un período en la Subdirección Médica del centro asistencial,  que dejó porque, según explicó, “no encontré sintonía con el actual director”, reiterando quereconoce el liderazgo del médico en los equipos de salud ya que es él quien determina qué hacer en los más diversos casos que deban ser atendidos.
“Yo tengo un compromiso con la salud pública, con su calidad, con la población de Magallanes y por eso reasumí la jefatura que tenía”, reafirmando que se han creadoequipos profesionales y humanos espectaculares”, afirmó la doctora Amarales y remarcando su visión con otra frase muy suya: “estamos enamorados de lo que hacemos en el ámbito de la Salud Pública” y buscan seguir haciéndolo mejor.
Estadísticas la avalan.
En 1990, la mortalidad infantil ascendía al 17 por ciento de mil nacidos vivos y al año 2014, esa dura cifra se había reducido a sólo un 7 por ciento por cada mil niños nacidos vivos y, dado que hay un atraso de un par de años en la recopilación de datos y antecedentes, pudiera haber llegado a sólo un 6,7 por ciento por cada mil niños nacidos vivos.
Un porcentaje que está a la altura de Costa Rica y Cuba, a nivel latinoamericano, y al de Canadá y Estados Unidos a nivel mundial.

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