“Red
de los vientos” es una organización que realiza una labor social a las
familias de Punta Arenas y Puerto Natales. En su Facebook del mismo
nombre explica que su misión: “En época de pandemia decidimos unir
fuerzas y energía para llevar esperanza y algo de alivio a distintos
corazones”.
Dentro
de sus labores, se dedican a armar canastas de víveres y útiles de aseo
para repartirlas, como también arreglos de casas, ayuda a conseguir
casas tuteladas, compañía, contención y monitoreo.
Una
de sus integrantes es Raquel Barría, quien forma parte de un grupo de
nueve personas que iniciaron este proyecto hace un año. “No solo nos
enfocamos en apoyar a las personas que están en situación de pobreza o
vulnerabilidad, también a vecinos afectados en sus ingresos”, comenta en
entrevista con el matinal “Nuestra mañana”, de Pingüino Multimedia.
Barría es una persona que siempre tuvo en su mente el lado social. Desde
que trabajaba en la Corte de Apelaciones de Punta Arenas se
caracterizaba por esa cualidad, apoyando a algún compañero que se
encontrare en una situación delicada, mediante rifas o recolectando
dinero. Por temas familiares dejó su trabajo, pero en su hogar no
abandonó su rol social.
Y
el complejo momento que se vive acentuó la necesidad de seguir
ayudando: “El año pasado pensé en postular para volver a trabajar en el
área judicial, pero llegó la pandemia, no podría pensar en tener un
trabajo por ahora”, subraya.
También
admite que la serie de campañas abarca gran parte de su tiempo: “Ha
sido heavy el tema. Uno está todo el día pensando en lo que no
alcanzaste a hacer. Faltan tiempo y manos. La entrega de canastas o el
retiro de raciones lo hago yo. Solo me detengo cuando mi hijo está en
clases, aunque en ese rato mi celular explota con mensajes (risas). Porque en ese momento debes responder de inmediato para agradecerles”, confiesa Barría.
A
pesar del esfuerzo y cansancio, admite que “esto lo hacemos con mucho
cariño al prójimo”. Y confiesa también que en un principio no tuvo todo
el apoyo familiar. “Mi hijo mayor estaba molesto en los dos primeros
meses, por temor a que me contagiara. Pero con el paso del tiempo se dio
cuenta de que las personas nos necesitan. Ahora también nos acompaña”,
indicó.
Junto
con sus compañeros, Barría ratifica una compleja realidad que existe en
Magallanes. “Lo más penoso para nosotros fue habernos encontrado con un
grupo de adultos mayores sin red de apoyo. Y que todavía sigan viviendo
sin luz, agua, ni gas. Algunos viven fuera del radio urbano”, asegura.
A través del Facebook puedes conocer las campañas que se realizan y es el medio de contacto en caso de colaboración.