Tal como lo
adelantó el sábado en un comunicado de prensa, el médico urólogo Mario Mayanz
Csato dejó ayer sus funciones como director subrogante del Hospital Clínico de
Magallanes, traspasando dicha responsabilidad a su colega, el magallánico
Christos Varnava.
Cuatro años
estuvo Mayanz al frente del principal hospital de Magallanes, debiendo superar
momentos complejos y muy difíciles, tanto en lo económico como en el plano de
las relaciones humanas.
A continuación transcribimos la entrevista que el ex director del centro asistencial ofreció ayer al espacio “El Resumen Noticioso del Día” de Pingüino Radio…
¿Tiene sentimientos
encontrados en estos momentos, al dejar el cargo doctor Mayanz?
“Siempre hay
sentimientos encontrados porque logramos constituir un equipo sólido, potente,
que tenía las cosas muy claras, con lineamientos estratégicos de los grandes objetivos
que significan entregar la mejor a salud a los magallánicos”.
Como dijo su colega
y presidente del Colegio Médico, Gonzalo Sáez, usted asumió en un momento
difícil, cuando nadie quería hacerse cargo del hospital?
“Así es. Esto fue
en septiembre de 2011, cuando enfrentábamos una situación muy compleja, no
solamente económica, sino del clima laboral, algo que tenía que ver con las
relaciones dentro del hospital. Habían temas de gestión, de los que había que
hacerse cargo y llegamos con una muy buena recepción de parte de la gente y logramos
desarrollar un trabajo que nos tiene muy orgulloso, sobre todo porque la gente
que viene desde la zona central nos menciona como un hospital de referencia en
muchos sentidos, por los servicios que ofrecemos, por la autonomía que tenemos
en cirugía, en oncológica. Es algo transversal y hay un espíritu grato de
trabajo”.
¿Nos imaginamos
que no es fácil administrar una de las empresas más grandes de la región?
Son más de mil
200 personas, incluyendo los servicios externalizados, además de la compleja situación
financiera que hemos tenido que enfrentar, a lo que no estamos exentos como
hospital público. Sin embargo a nivel local teníamos una situación excepcional,
respecto al manejo de la deuda, al abastecimiento, a las políticas de personal.
No teníamos amenazas de renuncia, de ningún tipo, trabajamos muy tranquilos y
con gente que estaba muy comprometida”.
¿No pudo dejar de
preguntarle el apoyo que le entregó el Colegio Médico, a propósito de lo que el
presidente Gonzalo Sáez llamó poca deferencia hacia su persona por parte de la
directora del SSM. Lo sintió así?
“Fue un momento difícil,
lo reconozco, porque hubo diferencias de opinión frente a temas centrales, pero
al final lo que importa es el hospital y los equipos de trabajo, sobre todo
para llegar a un estado de organización del recurso humano y así no se nota
mayormente en la gestión cuando sale el que hace de cabeza. Esto me deja muy tranquilo
y va más allá de cualquier diferencia que pudimos haber tenido con la autoridad”.
¿Y qué pasa con
usted el día después de la renuncia, al volver al hospital? (se ríe al
responder).
“Le dije a mis
compañeros del Servicio de Urología de que podían contar conmigo a partir de
mañana (hoy) y pensé que iba a tener un día relativamente descansado, pero me
pusieron en tabla para ayudar en una cirugía compleja, a primer ahora, así que
estamos de vuelta en lo que hemos hecho durante tantos años, como es el trabajo
directo con los pacientes y que por lo demás me encanta”.
¿Cómo es ser un
día director del hospital más grande de la región y al otro un médico más del equipo?
“Así es la vida.
Uno tiene que estar preparado para asumir cualquier rol, en todo momento. Un
día somos director y al otro médico tratante. En lo personal estoy preparado
para asumir cualquier rol dentro del área de mi desempeño en el mundo de la
salud”
¿Patricia
Amarales era parte de su equipo y renunció?
“Sí, ella
presentó su renuncia, porque formaba parte de un equipo y consideró que tenía
que dar un paso al lado así como se daban las cosas. Pero en este momento el
hospital está en funcionamiento normal y estoy seguro que el equipo que está a
cargo va a hacer las cosas con la misma mística, espíritu, profesionalismo y la
misma pro actividad que le tratamos de imponer durante todo este tiempo”.
¿Se siente dolido
por la forma en que se dieron las cosas?
“No, porque fue una
tremenda experiencia. Las cosas las enfrento tal como son y cada evento que
llega a la vida de uno es para superarlo y tomar un rumbo, una senda alternativa,
que en el caso mío es volver a trabajar con los pacientes, algo que me gusta
mucho”.
(Por : Edmundo Rosinelli / Foto: comunicaciones hospital clínico)