La
pandemia del Covid-19 ha generado diversas restricciones. Una de ellas
es el cierre de las fronteras, situación que ha afectado a un grupo de
residentes en Río Gallegos, quienes por fuerza mayor cruzaron a Chile y
ahora no pueden volver a sus hogares.
Eso
repercute en el estado emocional de las personas, debido a la falta de
contacto cercano con sus seres queridos, y que la comunicación por
teléfono o la tecnología no lo suple en su totalidad. Además no tienen
certidumbre de cuándo podrán viajar de regreso.
Lucila
Vidal es una chilena que reside hace 36 años en la capital de la
provincia de Santa Cruz. Salió de su hogar hace cuatro meses hasta la
localidad de Quemchi, ubicada en medio de la isla grande de Chiloé, en
la Región de Los Lagos. Su presencia en ese lugar sirvió para acompañar a
su madre, quien posteriormente falleció producto de una compleja
enfermedad. Nunca pensó que su duelo lo iba a vivir en Punta Arenas,
donde lleva un mes esperando alguna novedad de las autoridades para ser
repatriada.
“Nos juntamos un grupo de personas que estamos en la
misma situación. Fuimos al consulado para realizar la tramitación y que
nos den el visto bueno para volver. Nos cuentan que en aproximadamente
10 días podemos tener novedades para el retorno. Queremos estar en
nuestro hogar, en el que se encuentran nuestras familias”, indicó Vidal
en conversación con Pingüino Multimedia.
Con
convicción, señala que “no vine a Chile por placer. Ha sido difícil
perder a mi madre y el no poder estar con mi familia. Estoy angustiada”.
María
Edilia Hueicha tiene una historia aun más lamentable. Nacida en nuestro
país, se instaló en la provincia santacruzana hace 52 años, donde formó
su familia. En febrero de 2020 también se trasladó hasta la isla de
Chiloé, específicamente a Queilén, para acompañar a su marido argentino
que debía realizarse una cirugía.
Al
mes siguiente se decretó la alerta sanitaria y fue el inicio de una
historia compleja, pues no pudieron regresar a Río Gallegos. Para colmo,
en febrero de este año ambos contrajeron el Covid-19 y su esposo perdió
la vida. Sin la presencia de su familia, Hueicha se las arregla para
salir adelante aun con el duelo de perder a su acompañante en este
viaje.
“Hace
dos años que no veo a mis hijos ni a mis nietos. Cuando mi esposo se
contagió de coronavirus me quedé sola, dado que tuve que aislarme para
cumplir con la cuarentena. Fue bastante feo lo que viví”, narra.
Eso
no ha sido lo único. El Covid-19 le dejó secuelas que aún se
manifiestan en su cuerpo. “Desde esa vez tengo una tos y con dolores en
mis piernas. Acá no puedo ser atendida. En Chile los remedios son caros y
en Argentina tengo Obra Social: me atienden gratis y un remedio puede
ser un 70 por ciento más barato”, confiesa María Edilia Hueicha.
Si
bien ellas cuentan con familiares en Punta Arenas, quienes las han
acogido en esta tensa espera, la realidad de otras personas es disímil,
pues no cuentan con personas cercanas. Incluso algunos han debido ser
acogidos por magallánicos o el Ejército.
Otra
dificultad ha sido el factor económico. Sus hijos y cercanos les han
enviado dinero desde Argentina, pero este se esfuma rápidamente debido
al cambio.
Ellas,
al igual que otras 40 personas, saben que este viaje se ha sido más
prolongado de lo esperado. Pese a perder familiares y tiempo con sus
personas más cercanas, no quieren perder la esperanza de volver a estar
en tierras santacruzadas a la brevedad.
Los pasos de Argentina para concretar el retorno: “Están realizando las gestiones”
Esta
problemática lleva más de un año, con el cierre de las fronteras en el
paso de Integración Austral. En diálogo con TVeo Noticias el Cónsul
General de Chile en Río Gallegos, Sergio Valenzuela León, se refirió a
los avances realizados para ayudar a las personas que se encuentran en
la ciudad de Punta Arenas.
“La
primera tarea que está haciendo el consulado argentino es hacer un
catastro de quienes son y a que ciudades corresponde para hacer llegar
toda la información a la dirección de migraciones, que a su vez es la
que debe obtener la autorización de Buenos Aires y la autoridad
sanitaria de esa ciudad. Estamos coordinando con el consulado argentino
en Punta Arenas” explicó.
Recalca
que “las gestiones se están realizando tanto de consulado como de
cancillería con la intención de permitir el retorno de las personas lo
más pronto posible”.
Este
cierre de fronteras ha generado una interrupción absoluta de los que
era tradicionalmente el enorme flujo de personas que iban a hacer
trámites, compras o visitar a familiares entre las dos ciudades.
“Tanto
en Santa Cruz como en la Región de Magallanes los planes de vacunación
están avanzando bastante. Pero estamos teniendo sorpresas ingratas como
la segunda ola y el surgimiento de dos nuevas variantes que son
peligrosas por su grado de contagiosidad y en el impacto en el aumento
de las personas que requieren de atención médica. Y eso nos limita en la
posibilidad de alguna reducción en los controles fronterizos”, precisó
Valenzuela.