Un Porsche 911 fue el automóvil
elegido para ser cargado con la primera producción de combustible
sintético hecho a partir de energías renovables en la planta Haru Honi,
en la Ruta 9 del kilometro 44 de Punta Arenas. Uno de los presentes en
la ceremonia fue Michael Steiner, miembro del Consejo Directivo de
Porsche AG y responsable de Investigación y Desarrollo de la marca
alemana, junto a un carro deportivo azul que sin ninguna modificación
en su motor anduvo por la estepárica tierra magallánica.
Steiner
es un ejecutivo apasionado por el mundo tuerca. Tiene la costumbre de
reunirse todos los viernes por la tarde con expertos de la empresa en
“la Cabaña de la Selva Negra”, en la pista de pruebas del Centro de
Desarrollo de Porsche, en Weissach, Alemania, para probar in situ los
nuevos avances generados por la firma. “Salir de la oficina y palpar el
producto no tiene precio”, señaló alguna vez.
En
Porsche desde 2002, Steiner ha sentido simpatía por la marca desde que
en su juventud un amigo le regaló un calendario de esta que tuvo colgado
en su habitación durante años solo porque le encantaron las
proporciones de los diseños de los vehículos. Desde aquel entonces es un
enamorado de la precisión y velocidad de reacción de los modelos como
el 911, el que fue utilizado el martes en Haru Honi para demostrar la
utilidad del combustible sintético verde.
Ahí
estaba Steiner, a decenas de miles de kilómetros de Alemania,
conduciendo uno de los modelos del cual en su momento alabó su
“superioridad en carretera” y era capaz de circular vigorosamente por el
barroso terreno patagónico a punta de hidrógeno verde “made in
Magallanes” .
Orgullo y esperanza
“Estoy
muy orgulloso de estar aquí (en Magallanes), de tener la posibilidad de
conducir un auto carbononeutral”, fue lo primero que dijo a los
periodistas en el punto de prensa del evento de lanzamiento, en un
inglés que no le impidió dar a entender lo emocionado que estaba de
poder concretar el sueño de hacer a Porsche más verde sin perder su
potencia, elegancia y velocidad.
Pero
no solo eso, Steiner además destacó que la producción exitosa de
hidrógeno verde también puede representar un gran avance para “la
industria areonáutica, la industria química, y nos permitirá ir
reduciendo paso a paso la dependencia de los combustibles fósiles. Y
Chile está en la delantera de este plan, en la primera posición”,
añadió.
Al
mismo tiempo, el ejecutivo germano destacó la alianza público-privada y
entre varias empresas para hacer viable este proyecto, “porque sería
imposible para una sola compañía hacerlo”, recordando que además de
Porsche y del Gobierno de Chile, en Haru Honi están involucradas
corporaciones de diversas áreas relacionadas con la generación y consumo
de energía: Enel, Gasco, Siemens, etc.
Sin
duda que Michael Steiner podrá volver a Weissach con la sensación de
que ha dejado todo sobre ruedas, a la espera de que prontamente la
producción de hidrógeno verde en Magallanes alcance la viabilidad
comercial necesaria para ser vendido de manera masiva, no solo en Chile,
sino también en sitios tan lejanos como Alemania.