Salmonicultores y ganaderos en alerta por contenido de la reforma laboral

Con 22 votos a favor y 14
en contra fue aprobada esta semana en el Senado la idea de legislar en torno al
proyecto de reforma laboral, que modifica la relación de los sindicatos y los
empresarios, propuesto por el Gobierno.

El proyecto, que ahora
comenzará su tramitación en particular en la Cámara de Diputados, contó con el
respaldo de todos los parlamentarios de la Nueva Mayoría y el rechazo en bloque
de la oposición, que planteó reparos a la iniciativa.

En Magallanes, las visiones
también son dispares. Mientras en la Seremi de Trabajo destacan la reacción
positiva de sindicatos y dirigentes nacionales de la Central Unitaria de
Trabajadores (CUT), gremios de empresas de sectores importantes para economía
magallánica ven con recelo la iniciativa.

A los reparos manifestados
por el gremio constructor, se sumó esta semana la inquietud planteada por los
salmonicultores de la Región de Magallanes. En el contexto del bajo crecimiento
económico de la zona –esta semana, el Indicador de Actividad Económica Regional
(Inacer) para el segundo trimestre marcó un -3,4%-, el vicepresidente de la
Asociación de Productores de Salmón y Trucha de Magallanes, Óscar Garay,
manifestó que “hay una diversidad de factores que influyen en la decisión de
realizar inversiones, que siempre son a largo plazo”.

Entre esas, manifestó, está
la reforma laboral, donde la principal preocupación es “si va a haber reemplazo
o no va a haber reemplazo. Somos un rubro que trabaja con seres vivos y no
podemos traer a alguien de afuera que no tiene conocimiento técnico. Si no se
nos autoriza a que haya reemplazo en huelga, con reemplazo interno, eso
complica todo el panorama. Los peces se pueden morir. En un proceso de
negociación largo, perdemos nuestro patrimonio”.

El
ejecutivo sumó a eso la tardanza en la tramitación de nuevas concesiones
acuícolas, además de la falta de acuerdo para trasladar las zonas ya otorgadas
al interior de parques nacionales y corredores sanitarios. “Todo eso hace que
el tema se vea con cautela”, sentenció.

En la
misma línea, se manifestó el presidente de la Asociación de Ganaderos de
Magallanes (Asogama), Jorge De Grenade, quien sostuvo que en la región “nunca
ha habido sindicatos ganaderos ni nada por el estilo y jamás hemos tenido un
problema entre empleados y trabajadores.

El
dirigente gremial manifestó que “los sueldos del campo son buenos: en promedio,
bruto, es más de $ 330 o $ 350 mil. Eso conlleva casa y comida. En el campo hay
un acuerdo directo entre empleados y trabajadores y nos arreglamos entre
nosotros; se llega a un mutuo acuerdo directamente con el trabajador, sin que
medien representantes. Es individual  y
los trabajadores se transmiten las pretensiones. Si alguien gana más, es porque
es más capaz. Es un acuerdo que no fomenta la vagancia. Así han funcionado las
cosas por más de 40 años”.

De
Grenade señaló que, de aprobarse el proyecto de reforma laboral como está
planteado, “nos podríamos ver afectados. S
i el día de mañana se empieza con esto de la sindicalización en los campos,
eso va a redundar en que pueda haber efectos. Si comienzan con los sindicatos
campesinos, eso puede terminar en una baja de producción. Los animales no
pueden esperar. Si se largan en huelga en una esquila, va a generar problemas”.

No obstante, añadió que “lo
más probable es que los trabajadores del campo no ‘canasteen’ lo que está
proponiendo el Gobierno. Que digan lo que digan, sea inocuo. Como están
planteadas las cosas, hoy, estamos funcionando bien. Si estamos funcionando
bien, no escupamos al azar”.

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