“Se ha perdido el arte, la creatividad; el mercado y la plata están matando la esencia de la radio”

“Me he preparado y he estudiado para
entrevistar a políticos, me he vinculado a la historia de la política chilena.
La política es el arte de gobernar. Hoy los políticos han perdido el arte”.

“La radio es la pasión de mi vida. Ella me ha
hecho renunciar, quizás, a tener una estabilidad afectiva, una estabilidad de
pareja. No voy a renunciar a la radio porque ha sido toda mi vida. No cambiaría
nunca de trabajo, porque esto es lo que sé hacer”.

El mejor verso se va construyendo con la experiencia que dan los años con
verbos de nostalgias para las visiones de la niñez convertidas en recuerdos
lejanos evocando la historia amada.

“A mata caballo te pasó la vida, derrochando fuerza, trabajo y sudor,
allende las pampas del ‘cóndor’ al ‘coyle’, mismo ‘gringos duros’, ‘portada’,
estación”.

Esos son las estrofas de la canción “Te olvidaste de volver” nacida de
aquella vivencia ya juvenil de la lejanía del progenitor. “Quedaste sin volver,
tanto sueños por vivir, te olvidaste del querer que de mozo juraste seguir”…

Esos son los sentimientos de un hombre de la cultura regional que desde
hace 45 años comunica a diario otras vivencias de los seres humanos de su
comunidad a través de la radio.

“Machete”, le decían a su padre campesino, usted lo recuerda con
sentimiento de lejanía, ¿esa fue su vivencia de niño?

“El libro de cuentos ‘Fuego en las sombras’ que pronto se va a editar, en
el fondo es verdaderamente un homenaje a mi padre. Allí relato muchas historias
que narró entre amigos y en grupos familiares; plasmo las leyendas de sus
chascarros que escuchaba a mis 16 años. Yo aprendí a conocer a mi padre cuando
él muere. Yo diría que fue un hombre lejano y ausente”.

Quien así habla es el multifacético experto de las comunicaciones, del
arte, enamorado de la historia patagónica, pero esencialmente, profesional de
la radiodifusión. Juan Manuel Miranda Vargas, es un hombre de radio de 45 años
de trabajo y de 65 de vida que le dieron papá Abraham Vargas Alderete y mamá
Carmen Rosa Vargas Vidal, en el ya lejano junio de 1950, sintiendo el viernes 2
de aquel mes del siglo pasado, los primeros rigores del invierno austral.

Juan, ¿satisfecho de hacer radio?

“Es mi pasión de vida. La radio me ha hecho renunciar, quizás, a tener una
estabilidad afectiva, una estabilidad de pareja. Yo no voy a renunciar a la
radio porque ha sido toda mi vida. Yo no cambiaría nunca de trabajo, porque
esto es lo que sé hacer. Yo siempre he tenido respeto por toda la gente, por la
gente sencilla, por aquellos que a uno lo quieren, la que me detiene en la
calle, que te dan loas y saludos y que te quiere. Yo vengo de ese pueblo y de ese
estrato social, de la gente humilde, de la gente sencilla, de los chilotes que
a veces son mirados en menos, vengo de un padre campesino y a través de mis
programas yo siempre trato de reivindicar eso y al campesino. Eso lo hago en la
radio”.

Foto:John Miralles

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