Se trata de una semana clave en la definición del futuro de la Corporación Municipal de Punta Arenas (Cormupa): mientras el alcalde, Emilio Boccazzi, y los concejales trazan nuevos lineamientos en los estatutos de la institución, la Contraloría General de la República investiga los pagos que la institución ha hecho a organismos de capacitación técnica desde 2012 a 2014 y se hace más evidente el desorden administrativo que reina en el organismo.
Gran parte de ello, dicen en la Cormupa, tiene que ver con decisiones que salen de la Unidad de Planificación, liderada desde mayo de 2013 por el socialista Gonzalo Pumarino. Dicho departamento fue, por ejemplo, el que delineó las características del Padem 2014 (que determina el aporte financiero que el municipio hace a la institución) y que, en esta ocasión, simplemente no alcanza.
Así lo confirmó ayer el secretario general de la institución, Hermes Hein, quien asumió su cargo sólo en diciembre del año pasado. Esta semana, Hein asistió a una de las reuniones que, desde el lunes, el Concejo Municipal ha venido realizando sobre el futuro de la institución, en lo que se ha llamado un “comité de crisis”.
“El año pasado, se hizo un Padem que no tiene que ver con el comportamiento del presupuesto de la corporación”, dijo Hein. “Faltan aproximadamente $ 1.000 millones para encarar el año. La Unidad de Planificación dice que no, que todo era realizable, que se podría haber previsto esto o aquello. Yo le digo en mi opinión no. Este tema nunca se pudo haber ejecutado. Hay un problema estructural, no se hizo bien. Se tuvo una mirada demasiado optimista, poco ajustada a la realidad. Se quería disminuir aproximadamente 2200 horas docentes, que lejos de disminuirse se incrementaron en 400 horas. Este año no vamos a poder llegar con el aporte comprometido por el municipio”, agregó.