Seis mil vehículos chatarrizados amenazan el paisaje urbano

El director de Aseo y Ornato de la Municipalidad de Punta Arenas, Mario Almonacid, estimó en 6.000 la cantidad de vehículos abandonados en  pasajes, calles y avenidas de la ciudad.
El ingeniero Almonacid sumó a esa cantidad los centenares de automóviles, camionetas, camiones y otros vehículos que se encuentran  acopiados en  sitios urbanos, debidamente cercados, y en parcelas del sector semiurbano, en las que gran parte de sus terrenos han sido destinados a recibir lo que muchos llaman “cerros de chatarra”, a la espera del uso final que le den sus propietarios.
Este destino puede ser el envío a plantas de chatarrización en Santiago, de preferencia, desde las cuales, ya transformados en masas compactadas a gran presión por equipos especialmente instalados para esa función, sean despachados a Nueva Zelanda, por ejemplo.
En ese y en otros países, como Japón y Corea del Sur, entre otros, son enviados a fundiciones que, posteriormente, proveen de acero a las industrias automotrices, es decir, se completa un positivo círculo de reciclado, de acuerdo con las versiones recogidas entre especialistas en el tema.
Almonacid agregó que la dirección a su cargo podría retirar los vehículos abandonados en la vía pública si pudieran contar con medios materiales suficientes para la ejecución de esa tarea por parte de los funcionarios municipales y de empresas contratistas y que prestan servicios a la municipalidad.
Sin embargo, agregó el alto funcionario, “aunque hemos invitado a los concejales a demostraciones en terreno de ese material que han importado firmas comerciales de la zona, no se ha decidido aún otorgar los recursos necesarios para esos fines”.
Luego explicó que, junto con superar esa falta de medios para ejecutar un trabajo que contribuya a mejorar el paisaje urbano de Punta Arenas, habría que superar la falta de un espacio, con superficie suficiente, donde depositar los vehículos abandonados, ya que el corralón municipal está colapsado por la gran cantidad de vehículos depositados allí y el corralón nuevo aún no está completamente habilitado.
El director de Aseo y Ornato destacó que “hemos limpiado con nuestros escasos medios -un camión y una camioneta- y nuestras propias manos, la basura que quedó después de cada noche del Carnaval de Invierno para que la ciudad se viera limpia”.
Además, agregó, “estuvimos trabajando con nuestras secretarias, algunos funcionarios más y nuestra propias manos -reiteró- los restos de los fuegos artificiales que quedaron en la Costanera, en una tarea que se prolongó hasta la madrugada y la que terminamos como a la 1.30 de la mañana y al día siguiente estábamos nuevamente en nuestros puestos habituales de trabajo”.

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