La Iglesia de Nuestra Señora de Fátima y la casa que ocupan los sacerdotes, que está contigua el templo, al mediodía del jueves, permanecían con sus portones de acceso cerrados y asegurados con cadenas.
Las construcciones denotaban un aire de silenciosa pena, porque la presencia del conocido sacerdote Jorge Teneb, desde hace unas tres semanas, ya no se aprecia.
El padre Jorge, el cura Teneb o “mi amigo Coke”, como lo conocen los fieles de Fátima, los residentes en la población “Manuel Rodríguez” y de sectores adyacentes, presentó una solicitud ante la autoridad eclesiástica con el fin de alejarse, por un año, de sus tareas sacerdotales y esa solicitud le fue autorizada.
La ausencia se ha hecho notar en el sector, donde sus pasos eran familiares; su decisión causó sorpresa, dolor y, en algunas personas, una especie de alivio.
Pero, en general, se lamentó la partida del sacerdote y se ora porque regrese a sus tareas lo más pronto posible.
Pero, la mayoría de las personas, hayan sido algunos de los centenares de fieles o no de la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, respetan su decisión.
“Yo lo conocí”
Gladys Gutiérrez dijo, “yo lo conocí. Trabajé unos ocho años cerca de él. Sé que bautizó a muchos niños; a otros, los preparó para sus primeras comuniones y estaba presente. Pero su solicitud de permiso es un tema delicado. En su vida personal, él está en su derecho, ya que sin vocación no podría seguir ejerciendo como sacerdote, pero respeto su decisión”.
Opinión diferente
Una opinión diferente expresó Priscila Leiva, quien pidió no ser fotografiada, se declaró creyente católica aunque señaló, en forma taxativa que “de lejos con la Iglesia y con los curas. Que esté o no esté, me da lo mismo. Ustedes y todos sabemos lo que ha pasado con los curas y muchos niños”.
“Sentí mucho dolor”
Rosita Mayorga Ruiz es la encargada de leer el Salmo cada domingo en la Iglesia de Fátima y dijo que la ausencia del sacerdote Jorge Teneb, “me causó mucho dolor porque ha sido un excelente párroco; es una excelente persona y su ausencia por varias semanas nos sorprendió y lo reemplazó otro padre”.
Agregó, entre lágrimas, que “le tengo gran cariño, porque cuando cumplimos con mi marido cincuenta años de matrimonio, él nos volvió a casar, nos bendijo los anillos, fue muy hermoso, pero ahora ya no está como hace diez años. Saber que había pedido permiso, me causó sorpresa y llanto. Oro para que regrese, para que cambie su decisión”.
“Si es para mejor…”
Rosa Ampuero Vargas señaló que no sabía del alejamiento del sacerdote de la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, pero estimó que “si es para mejor que haya pedido permiso, va a mejorar su estado emocional. Y su decisión, yo la respeto”.
“Tal vez se cansó”
Juan Saldivia Álvarez es católico, pero no va a misa en forma frecuente, dijo, pero respecto del alejamiento del cura Jorge Teneb esperaba que fuera “por ahora; que se tome un tiempo, pero que regrese. Tal vez se cansó de que algunas personas no le ayudaran en su labor como él esperaba que lo hicieran. Claro que cada persona tiene sus propios problemas y sabemos que el fallecimiento de sus padres lo afectó mucho, y esa decisión merece respeto”.
Hubo más muestras de dolor por el alejamiento del cura Jorge Teneb, pero también se recibieron expresiones de alivio y de alegría por su decisión, pero al no querer dar sus nombres ni aceptar ser fotografiados, sólo consignamos el hecho.
El obispo de Punta Arenas, monseñor Bernardo Bastres, deberá asumir la tarea de nombrar al sacerdote que reemplace a Jorge Teneb en sus tareas religiosas, pastorales y sociales.