El seremi del sector,
Carlos Abarzúa, recalcó que si bien Magallanes es una de las regiones mejor
posicionadas en términos de sindicalización, todavía es una cifra “muy baja” en
relación a la fuerza laboral, que bordea las 81 mil personas. Aseguró que el
objetivo de la reforma laboral que hoy se discute en el Parlamento Nacional es
ir más allá del 20%.
Ello, en respuesta a las
críticas a nivel nacional sobre los detalles del proyecto de ley, que apuntan
al rol de los sindicatos en las empresas y a las repercusiones que podría traer
el no reemplazo en huelga para la productividad y, en consecuencia, el empleo.
Ello, de aquí a marzo del próximo año, cuando, de aprobarse la reforma en
agosto, entraría a regular las primeras negociaciones colectivas.
“Eso no significa que le
estemos haciendo un daño a las empresas, todo lo contrario, la existencia de
los sindicatos nunca ha significado un decrecimiento para las empresas, como lo
hacen ver algunos críticos del proyecto. Es más, el que en la región haya una
mayor tasa de sindicalización incluso ha colaborado a que los procesos de
negociación colectiva sean más rápidos y con menor conflicto”, afirmó la
autoridad.
Abarzúa aseveró que “aquí
en Magallanes las negociaciones colectivas se dan con mucho menos conflicto que
en otras zonas parecidas, como por ejemplo Aysén. Aquí la mayor parte de los
trabajadores logran conversar con sus empleadores antes de llegar a la
movilización y logran acuerdos por la vía del diálogo, evitando radicalizar los
movimientos”.
Respecto de la recepción de
la iniciativa en la zona indica que “se conversó con todos los sectores, se
explicó en qué consistía, tuvimos reacciones, consultas, disyuntivas, pero en
general, había y hay aceptación del proyecto y muchos también nos han hecho
saber que valoran la existencia de los sindicatos en la región”.