Seremi del Trabajo y reforma laboral: “No se puede dañar el patrimonio de las empresas”

La
primera aclaración es que hay voluntad de modificar el proyecto. Así lo
entiende el seremi del Trabajo y Previsión Social, Carlos Abarzúa, en
referencia al proyecto de ley que modifica y regula el proceso de
negociación colectiva, que se ha conocido como reforma laboral.

Ello,
luego de que los gremios de ganaderos y salmonicultores manifestaran su
preocupación ante el fin al reemplazo en huelga; ambos sectores, que
trabajan con animales vivos, expresaron su inquietud ante la posibilidad
de que una negociación colectiva terminara con un daño a su patrimonio.

“Entendemos
que toda iniciativa legal se puede perfeccionar y hay esfuerzos en el
Senado”, manifestó Abarzúa. Añadió que “en la Comisión de Trabajo del
Senado, se están haciendo esfuerzos con la mirada puesta en las pequeñas
y medianas empresas”.

Respecto
de la preocupación de ganaderos y salmonicultores, Abarzúa manifestó
que “la agenda laboral del Gobierno tiene una mirada permanente de
entendimiento y de diálogo, siempre en un pie de igualdad. La idea es
que trabajadores y empleadores no se puedan escapar del diálogo. Ese es
el objetivo central del proyecto de ley”.

La
autoridad explicó que “hoy, con la capacidad de reemplazar a los
trabajadores en una huelga, esta medida, que es la última instancia que
los trabajadores tienen para hacer que se escuchen sus demandas, muchas
veces es inefectiva. Por más que se mantengan en huelga, mientras puedan
ser reemplazados, eso no importa. En Magallanes tenemos ejemplo de eso,
que son malos ejemplos: los trabajadores de la empresa G4S llevan más
de 160 días en huelga y no ha dado señales de negociar”.

Este
proyecto tiene una lógica colaborativa: ambas partes están
inexorablemente unidas. Trabajador y empleador tienen que pensar en
conjunto las formas para superar las diferencias: que exista un diálogo
informado, que incluya a los trabajadores”.

Había
una preocupación por el patrimonio de las empresas: los animales vivos
con los que trabajan y que tienen ciertos tiempos. ¿Le parece una
preocupación válida?

“Ahí
me parece que hay un poco de desconocimiento. El proyecto contempla
servicios mínimos, que se entiende que van a estar determinado antes de
que se inicie el proceso de negociación colectiva. El sindicato tiene
que entregar ciertos equipos de emergencia al empleador para que no se
afecte el patrimonio de la empresa, la salud o el medioambiente. En
ningún caso se puede hacer daño al patrimonio de la empresa y sus
activos; hay que cuidarlos y preservarlos. Ese es el objetivo de los
servicios mínimo. Esta es una obligación de los sindicatos”.

Abarzúa
manifestó que “la discusión de este proyecto está en el diálogo previo.
La huelga está en el último paso. La información periódica y
permanente, la necesidad de saber los servicios mínimos de manera previa
al proceso de negociación colectiva, da cuenta de la lógica de diálogo y
colaboración mutua que tienen que tener empresas y empleadores”.

Trabajo en el campo

La
preocupación en el sector ganadero pasa por el funcionamiento que ha
tenido, hasta hoy, el trabajo en el campo: desde Asogama, explican que
no hay sindicatos y que el trato directo con el trabajador ha permitido
tener una mecánica funcional.

Ante
ello, Abarzúa manifestó que “tenemos que partir de la base de que nunca
la presencia de un sindicato va a ser algo negativo. No tener un
sindicato puede dar cuenta de que no ha sido necesario. Ahora bien, en
una estancia no hay suficientes trabajadores para formar un sindicato y
el proyecto no contempla modificar los quórums”.

La
autoridad de Gobierno manifestó que “cuando se desarrolla la esquila,
se contrata a una empresa externa y esa empresa podría tener un
sindicato. En ningún caso el ganadero”.

Sentenció
que “nosotros vemos que es bueno que exista un sindicato: es mejor
entenderse con dos o tres personas que con treinta”.

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