Seremis de Ciencias y Medio Ambiente analizan el traspié vivido por Chile en la COP25

Tras una larga noche de negociaciones, la mañana de ayer se aprobó un documento en la COP25 de Madrid, que regula los mercados de derechos de emisión de gases de efecto invernadero o CO2.

“No estamos satisfechos con el resultado”, comentó la presidenta de la COP25, Carolina Schmidt, durante el plenario de clausura, donde ha reconocido que los ciudadanos “pedían una respuesta más sólida, más urgente y más ambiciosa”.

El documento aprobado tras 14 días de trabajo se denomina “Chile-Madrid Tiempo de actuar” y, según el Ministerio para la Transición Ecológica (de España), “sienta las bases para que el año que viene, los países aumenten al alza sus compromisos de reducción de emisiones” (NDC, por sus siglas en inglés), una vez que los científicos han determinado que con lo que se acordó en 2015 en el Acuerdo de París, la temperatura global del planeta aumentaría más de tres grados a finales de siglo, respecto al inicio de la era industrial. Los científicos consideran que para evitar consecuencias desastrosas en el planeta, la temperatura no debería subir más de dos grados. La presidenta de la cumbre calificó el texto como “un buen documento”.

Sin embargo, no se ha logrado uno de los objetivos principales marcados para Madrid: el desarrollo de artículo 6 del Acuerdo de París que regulará los mercados de derechos de emisiones de CO2. El tratado de París se implementará dentro de dos semanas pese a que en Madrid no se haya conseguido desarrollar este importante artículo, pero que no se haya logrado sacar adelante tras tantos días de trabajo supone un fracaso para los negociadores.

“Cerramos esta cumbre con sensaciones encontradas”, comentó Schmidt. “Queríamos cerrar un artículo 6 que nos permitiera implementar un mercado de carbón robusto con integridad ambiental”. “Evidentemente es triste no haber llegado al acuerdo”, ha dicho la también ministra de Medio Ambiente de Chile, que ha asegurado que estuvieron “a punto” de lograrlo.

Reacciones de las seremis correspondientes

Para Eduardo Schiappacasse, seremi de Medio Ambiente de Magallanes, no fue tan bochornosa la jornada de cierre, porque “efectivamente no se logró poder desarrollar recortes respecto al artículo 6, pero sí se logró poner hincapié en nuevas áreas como la oceánica y también el manejo de tierras”, agregó además que “el articulo 6 básicamente se establece cómo se transan los bonos de carbonos por el lado de las emisiones. Una de las grandes dificultades que tenía era evitar que algunos países pudieran ingresar dos veces las mismas emisiones. Esto no fue capaz de cerrarse y lo que se hizo fue dejarlo pendiente para trabajarlo en partes separadas”.

Por su parte, la recién asumida seremi de Ciencias, Pamela Santibáñez, comentó al respecto que “me parece triste el fracaso del objetivo que busca regular los mercados de carbono (artículo 6), me acongoja que no existan medidas claras y consenso”, añadió además que “las mayores dificultades para el acuerdo final fueron la oposición de países como EE.UU., China e India para incrementar la ambición de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Consultada si cree que fueron suficiente los acuerdos obtenidos para disminuir la emisión de CO2, Santibáñez, comentó que “como científica, lo que sabemos es que debemos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, porque ese es el problema. Tenemos que tener claro cuál es el problema; la quema de combustibles fósiles emite, libera, a la atmósfera gases de efecto invernadero, especialmente CO2, y eso aumenta la temperatura del planeta. Por lo tanto, los acuerdos (y no acuerdos) recientemente tomados (y no tomados) no son suficientes para mitigar y mantenernos bajo un 1.5C de temperatura desde antes del período industrial. Necesitamos esfuerzos más ambiciosos de mitigación para abordar las causas del problema, la emisión de CO2 a partir de combustibles fósiles. Esta COP25 llamaba a actuar, pero las acciones son aún limitadas”.

En su calidad de científica, comentó que “el mundo científico no toma las decisiones, sino que presenta las evidencias. La dificultad de llegar a consenso quizá nos muestra una vez más la brecha entre los gobiernos y la ciencia”, agregó además que “también ocurrieron importantes compromisos que nos dan esperanzas, aproximadamente 121 países, 396 ciudades, están comprometidos a ser carbono neutral al 2050 como habían llamado/sugerido los científicos. Quiero recalcar que llegar a acuerdo entre más de 190 naciones no es tarea fácil, depende de muchas voluntades, pero no debemos rendirnos. Hay tratados mundiales en los que hay consenso y que han funcionado, como por ejemplo, la reducción del agujero de ozono, eliminando los clorofluorocarbono (CFC), y el tratado antártico”, comentó Santibáñez.

“No podemos rendirnos ante la crisis climática porque esto no es acerca del planeta tierra es acerca de nosotros, los habitantes de este planeta, nosotros seremos los afectados”, finalizó la autoridad regional.

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