El aspecto que presenta el edificio que ocupara el ex Hospital
Regional Doctor Lautaro Navarro Avaria, desde hace ya bastante tiempo, en calle
Angamos, es deplorable.
Lo que fueran sus sitios de estacionamientos están cubiertos de pasto,
neumáticos y basura de todo tipo, con las botellas omnipresentes.
Por sus costados, el espectáculo es más deprimente aún, ya que los
desperdicios se acumulan en forma ostensible; es posible ver más de cerca los
vidrios rotos a pedradas y apreciar cómo el deterioro se fue apoderando y
semidestruyendo los muros del que fuera un centro asistencial.
Por las noches, de acuerdo con la versión de vecinos del pasaje
Chiloé, hasta el recinto logran ingresar personas en situación de calle que se
abrigan con alcohol, cartones y trapos viejos; jóvenes de ambos sexos, que
también beben y se drogan y más de uno que otro delincuente que encuentra
refugio en una nueva caleta, sintiéndose a salvo de las acciones policiales.
Los guardias que custodian el recinto, por razones de seguridad
personal, permanecen en lo que fueran las dependencias de los Servicios de
Urgencia, por calle Condell, no se desplazan solos en sus recorridos sólo por
áreas que consideran seguras para sus respectivas integridades físicas porque,
a veces, los grupos de antisociales son numerosos y agresivos.
Pero, el edificio que cobijara el centro asistencial regional sigue
deteriorándose, a la espera de la concreción de un proyecto destinado a su
remodelación y cuyo costo bordea los 17 mil millones de pesos y que sería un
centro cívico donde estuvieran los servicios municipales y los públicos.
Mientras tanto
Pero mientras eso no ocurra, el Estado – fisco – gobierno seguirá
gastando una gran cantidad de recursos, cuyo monto no ha sido determinado en
forma fehaciente, al pago de arriendo de oficinas habilitadas en inmuebles de
propiedad particular.
Por ejemplo, el Consejo Regional de la Cultura funciona en
dependencias del edificio del Hotel Cabo de Hornos.
El Sernatur estuvo por mucho tiempo una cuadra más abajo, en Pedro
Montt con Lautaro Navarro, en un inmueble de propiedad particular y la
Superintendencia de Salud hace lo mismo, pero en calle Jorge Montt, entre
Menéndez de Pedro Montt.
El Servicio Nacional de Menores (Sename), habilitó sus oficinas en una
residencia de la Villa El Golf, ubicada al fondo de un pasaje que la conecta
con Avenida España; el Prodemu, el Sernameg y el Senadis también funcionan en
inmuebles particulares, en Independencia con Armando Sanhueza, el primero; en
Rómulo Correa, el segundo, y en Armando Sanhueza, casi al llegar a Colón, el
tercero.
La Superintendencia de Educación hace otro tanto en Angamos y Armando
Sanhueza, y otros dos servicios públicos funcionan en sendos inmuebles ubicados
en Bulnes con Manantiales, uno, en Bulnes con Carrera, otro, donde la
identificación pertinente, como en los demás, es el logo tricolor del gobierno,
como el que identifica las oficinas de la Junaeb en calle Croacia, entre
Armando Sanhueza y Chiloé.
Sin embargo, “la guinda de la torta”, por señalarlo de alguna manera,
está a cargo del gobierno regional, el cual arrienda sendas bodegas a una
distribuidora regional de abarrotes, al final de avenida Colón pero con salida
a la Costanera.
Pero, para cerrar este apretado recuento de inmuebles arrendados con
fondos públicos por cada servicio, puede apreciarse que la Gobernación
Provincial de Magallanes funciona en un inmueble que pertenece a una sucesión,
en un edificio ubicado en calle Roca, a la altura del número 800, y que, apenas
un par de metros más allá, por la misma vereda, funcionan oficinas de la
municipalidad de Punta Arenas.
Y el edificio del ex Hospital Regional sigue allí, sin uso ni futuro
claro establecido, así como tampoco se sabe qué ocurrirá con el edificio que, hasta
hace un tiempo, albergara el Juzgado de Policía Local, en calle Monseñor
Fagnano y que, al parecer, fue sometido a reparaciones porque se pensó en
destinarlo al local de la farmacia municipal que se ubica en lo que fuera la
casa del cuidador de la Escuela Portugal, en calle Chiloé, frente a una galería
comercial.