“Si el cuerpo fuera una orquesta, la temperatura central sería el director”

El ser humano ha sobrevivido a todo tipo de situaciones extremas, aun así, según las declaraciones del Dr. Hanns Christian Gunga, una persona no podría sobrevivir más de media hora en el océano antártico, ya que el cuerpo humano no estaría preparado para este tipo de situaciones. Para el doctor, lo más importante para un grupo de personas que estén en aislamiento extremo, es encontrar la mejor manera de convivir, respetando el espacio individual de los otros compañeros y entre todos encontrar una persona que lidere el grupo.

Hanns Christian Gunga es profesor de Instituto de Medicina Espacial y ambientes extremos en el Centro de Medicina Espacial de la Charité , empresa miembro de la Universidad Libre de Berlín y la Universidad Humboldt de Berlín . Desde 2015 es director del Instituto de Fisiología de la Charité.

En una situación de aislamiento extremo, el doctor señala que “en el corto plazo, la principal molestia de las alturas es que se traduce en la falta de sueño, además de otros problemas, como el cansancio, que aumentan las posibilidades de que ocurra cualquier accidente”.

Gunga ha realizado varios trabajos para la NASA, incluso creó un aparato llamado “Double Sensor”, que es utilizado por los astronautas. Se trata de dos sensores que se ubican en la cabeza y en el pecho, este reloj interno se ve regulado por la temperatura central, que dice a los cuerpos cuando es de día o de noche y pone en marcha sistemas como el metabolismo o el ciclo del sueño.

“Si el cuerpo fuera una orquesta, la temperatura central sería el director, que avisaría cuando deben entrar en juego las hormonas y otras funciones del cuerpo humano, en el corto plazo, la principal molestia de las alturas se traduce en la falta de sueño, y con ello una serie de molestias, como el cansancio, que aumenta las posibilidades de causar un accidente”.

Agregó que “el problema más importante es la convivencia, eso implica sobreponerse a la soledad, para eso hay posibilidades de ayuda, como apoyos hormonales, el metabolismo entre otros, todo lo que pueda facilitar la integración a un grupo social es importante, el funcionamiento de un grupo como equipo, eso es lo más importante”.

La falta de oxígeno en ambientes extremos, que se presenta sobre los 3.000 metros sobre el nivel del mar o en  condiciones de frío intenso, puede provocar un shock en el organismo, ocasionando problemas físicos como fatiga, falta de sueño, dolor de cabeza y mareos.

Los deportistas pueden sufrir este tipo problemas, sobre todo cuando los jugadores de fútbol se presentan en el Estadio Hernando Siles de La Paz, en Bolivia, este campo se sitúa a 4.082 metros sobre el nivel del mar y los jugadores siempre sufren al competir en este estadio, se ha visto a jugadores que han sufrido mareos, e incluso usar máscaras de oxígeno en el medio tiempo del partido o incluso al finalizar el encuentro.

El doctor Gunga sostuvo que “los jugadores siempre van a presentar este tipo de problemas (mareos, cansancio, ganas de vomitar), porque ellos se presentan solamente para ir a jugar, sabemos que por razones de tiempo no se pueden preparar de una mejor manera, ellos tienen que estar semanas para poder adaptarse a este estadio y a la altura, mínimo deben estar cuatro semanas antes, para poder preparase antes del partido y no solamente bajarse del avión e ir a jugar. Es por ello que si no se preparan de la mejor forma, siempre van a sufrir este tipo de problemas”.
Claus Behn, médico de la Universidad de Chile, destacó que los cambios de temperatura y gravedad, entre otros, pueden afectar a la salud y desempeño del grupo, de acuerdo con la tolerancia individual. Behn añadió que las condiciones físicas de cada persona puede afectar el objetivo que un grupo se plantea tanto a nivel individual como colectivo.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS