Un
panorama preocupante y a ratos alarmante, de cara al futuro, planteó
esta semana el presidente de la CPC Magallanes, Salvador Harambour.
El
dirigente gremial participó en el programa de Pingüino Multimedia, Las
Cosas por su Nombre, donde fue entrevistado por el periodista Juan
Ignacio Ortiz.
En la ocasión, advirtió, que la burocracia ambiental está ahogando la inversión en el país y la región.
– Da la impresión que no hemos avanzado, en los últimos cuatro años…
“Más
para atrás que para cualquier otro lado, claramente este país ha
retrocedido, se estancó y no va a crecer, que es lo más peligroso. Las
proyecciones para el próximo año son malas, estamos creciendo un poco
más que Haití y Argentina y ojo Argentina puede cambiar radicalmente”.
–Es el momento más preocupante en cuatro décadas…
“Probablemente
lo sea, porque durante los famosos 30 años, lo concreto es que se dio
un salto tremendo en progreso y este país pasó de ser un país pobre a un
país que era el más rico de Sudamérica y a contar con los mejores
índices de todo, trabajo, educación, ingreso per cápita, alfabetización,
esperanza de vida, todos muy buenos”.
– Ya no es así…
“Hoy, donde uno mire estamos mal y lo que más me
preocupa, estamos con perspectivas que no son buenas. Del hidrógeno se
habla maravillas, pero son proyectos a largo plazo y ¿qué es lo que
hacemos entremedio? ¿Qué hacemos para recuperar el trabajo?, la vida
digna de los magallánicos y calidad de la educación. En estos años,
Magallanes creció y tal vez más que el resto, porque siempre fue una
excepción. Pero, seguimos amarrados al Estado y a poner todos los huevos
en una misma canasta”.
– Somos la región que más vive del Estado.
“Sí,
claro, es cierto. Nos vanagloriamos de ser la República Independiente
de Magallanes y de independiente tenemos muy poco. Hoy, llama la
atención la cantidad de oficinas públicas que hay en cada cuadra”, declaró.
Harambour
declaró que este declive se nota en particular en Tierra del Fuego
donde la ventaja que ha ganado Argentina es enorme.
“(A
los argentinos) se les debe reconocer que hay una concepción de Estado
histórica de una convicción de querer poblar el territorio, querer
desarrollarlo, claro es discutible la forma, pero en los últimos 50
años, multiplicaron por 20 la población y nosotros seguimos con Porvenir
dependiendo en forma angustiosa de una empresa que podría quebrar”.
Y no es solo Natales, cuestionó.
“Si
comparas Natales con Calafate bien, pero si comparas todo el conjunto
de lo que significa lo que hay alrededor de Calafate y lo comparas con
la Provincia de Última Esperanza, ahí se echa de menos una visión
Estado”, dice el dirigente gremial, quien lamenta que ni siquiera ha
sido posible avanzar en proyectos tan importantes para la región como
sería la pavimentación de los caminos del parque Torres del Paine.
– ¿Cómo ve la situación de la actividad acuícola?
“Muy
complicado, la actividad acuícola hoy forma la base del quehacer
regional, con una importancia que es fundamental, a pesar que ha decaído
en los últimos meses, pero el potencial de desarrollo que tiene la
acuicultura es enorme debido a la gran extensión marítima que posee la
región y de esa extensión de mar no alcanza al medio por ciento.
Entonces, nos estamos farreando la oportunidad de crecer. Si miras a
Punta Arenas, el crecimiento de la ciudad, sobre todo en la ruta 9
norte, ha sido fruto de la actividad de las salmoneras y esto representa
un quinto de lo que podría ser, y podría ser mucho más, entonces,
¿dónde está el beneficio de los magallánicos?”
– El gobierno no quiere la acuicultura….
“Claramente,
no la quiere y el Gobierno ha sido explícito en eso, pero en eso falta
la voz de los magallánicos. Creo que ésta es la discusión más de fondo
que tenemos que tener los magallánicos. Es perfectamente legítimo decir,
vamos a mantener el 90% del territorio o el 100% si usted quiere,
prístino, sin tocar. Perfecto, pero la pregunta que tenemos que hacernos
es a cambio de qué, porque si me dices que a la humanidad le conviene
mantener eso sin tocar, entonces la humanidad nos va a tener que dar
algo a cambio, porque de lo contrario y es lo que está pasando, estamos
sacando a gran parte de la región del desarrollo, dejando áreas enormes
condenadas a no ser utilizadas de ninguna forma. Entonces, lo del
turismo es utópico, porque ¿quién hace turismo, un gringo millonario en
su yate? Tú y yo no podemos ir a visitar el Canal de las Montañas”.
Ante
ello, Harambour hizo un planteamiento. “No está bien el término, pero
lo voy a usar, hoy sacrificamos el medio por ciento de la región para
tener el 25% del PIB regional. ¿Y si en cambio, sacrificáramos como
dicen algunos, el 3%, podríamos tener el 100% del PIB regional asociado a
eso, con un tremendo crecimiento. O sea, nos estamos farreando
posibilidades de desarrollo tal y como nos farreamos hace años la
posibilidad de desarrollo con el cierre de Mina Invierno. No podemos ser
tan giles, porque los que perdemos somos nosotros, hay que hacerlo bien
y hacerlo ahora, no para 20 años más, porque todo lo que se dice para
el hidrógeno parece fantástico, pero de qué vivimos mientras tanto”.
El
dirigente puso énfasis en lo que pasó con Mina Invierno. “Se farreó la
posibilidad de desarrollo de la minería del carbón, un recurso del cual
nuestra región cuenta con reservas enormes, a cambio que hoy las mismas
máquinas que desmantelamos acá, hoy están en Nueva Zelanda y Australia
sirviendo a los mismos que antes les vendíamos nuestro carbón”.
– ¿Y cómo ve la actitud del Gobierno?
“La
semana pasada tuve la oportunidad de estar en la cena de la Sofofa,
donde sorprendentemente el Presidente Boric dijo lo mismo a propósito
del crecimiento. No sacas nada con subir los impuestos cuando no puedes
crecer y para crecer hace falta tres cosas: certeza jurídica, seguridad y
competitividad en términos tributarios. Y estamos con déficit en las
tres. El discurso de Boric coincidió en eso con lo planteado por la
presidenta de la Sofofa”.
– Pero,
en la última entrevista que nos dio aquí en este mismo estudio, el
delegado presidencial regional, evadió referirse a la actividad acuícola
y la anterior delegada, en cambio, era muy clara en su postura en
contra de la salmonicultura.
“Eso
es lo que cuesta entender, porque yo entiendo que a las autoridades y
que parte de la población, están en su justo derecho de estar en contra,
pero cuando tú tienes una actividad que cumple con los estándares y las
solicitudes para pedir más áreas, y no hay respuesta o las respuestas
que hay son dilatorias, como que no se puede establecer nuevas
concesiones mientras no se cuente con los planes de manejo de las áreas
silvestres protegidas y tú ves que no están las instancias para
construir esos planes de manejo, eso es sacársela por secretaría”.
– No imagino las mismas trabas a la minería del norte….
“Se
las están poniendo igual. Ojo, la permisología, la obtención de los
permisos, sobre todo, ambientales en este país es un escándalo, la
demora en conseguirlos, las dificultades y la discrecionalidad que hay
para ello es un desastre”.
– ¿Y por qué?
“Es un tema cultural, el planteamiento
es ponerse el parche antes de la herida y tener todas las dudas
resueltas y siempre con un criterio de prohibir, antes que facilitar.
Todos estamos de acuerdo en que el trabajo hay que hacerlo bien, pero lo
que tú necesitas es una autoridad que tenga la fuerza para fiscalizar y
sancionar, no prohibirlo todo”.
– En hidrógeno verde, Argentina ya tiene 50 empresas trabajando en una Patagonia más extensa que la nuestra.
“Hace
poco, en la cumbre empresarial patagónica realizada en octubre en Punta
Arenas, la gente de HIF nos contó que en Texas, y quiero creer que
Estados Unidos es un país suficientemente cuidadoso con su medio
ambiente, demoraron seis meses en un permiso ambiental, mientras que en
Chile el promedio es seis a siete años. Aquí, se pueden pasar décadas
investigando y entre medio, nos van ganando todos”.
– A propósito de la cumbre, ¿cómo notó el interés de los empresarios participantes por invertir en Magallanes?”.
“Sí,
tienen muchas ganas de invertir no sólo en Magallanes, sino en todo
Chile y si no hay más inversión es porque se requiere de certezas
jurídicas. Hay un caso de una planta desaladora que lleva 11 años
tramitándose. A eso, no hay cómo ganarle y ojo, el Gobierno lo tiene
claro”.
Agregó
que “La impresión con que se fueron los empresarios fue súper positiva.
En esta región, hay mucho por hacer, pero todos sin excepción decían
cómo hago para conseguir los permisos y superar la burocracia. En todas
partes, te dicen que lo que hace falta para un buen negocio son ideas,
porque la plata siempre está. Pues aquí en Chile está la plata y las
ideas, pero falta la posibilidad de hacerlo. Mira lo que está pasando
con el hidrógeno, donde tú ves que está saliendo reglamento tras
reglamento”.
– Pero Magallanes tiene además graves déficit en salud y educación…
“Es
malo, porque lo que necesitamos con urgencia es crecer, que haya más
actividad y no estar ligados a una sola y eso va a generar la masa
crítica para que se puedan instalar otras cosas.
La
gente que está en la industria de la prestación de servicios se da
cuenta cuanto influyó la llegada de las salmoneras, Geopark cuando
partió y que me tocó estar ahí, cuánto ha crecido la actividad en
términos de contratación de personas y nuevas oportunidades. Si eso
vemos que es un quinto o un octavo de lo que podría ser el desarrollo
regional, es fantástico, porque hay mucho por hacer, en términos de
turismo, pesca, conectividad antártica o si tuviéramos un puerto
decente”.
– Quizá Magallanes no quiere crecer más…
“Tengo una visión distinta, a los empresarios magallánicos no los veo aletargados, pero sí frustrados”.