Aglomeraciones, largas
filas, desesperación y ansiedad, fue lo que se pudo observar el jueves
en las calles de Punta Arenas, tras 114 largos días de confinamiento.
Los puntarenenses clamaban por salir, respirar aire puro y aprovechar la
luminosidad -hasta casi media noche- que ofrece la capital regional de Magallanes. Pero lo que más se observó, fueron largas filas para
ingresar al mall, supermercados y comercios del retail. Extensas filas
que las autoridades sanitarias y regionales no lo podían creer.
Pero
de acuerdo con la sicóloga egresada de la Universidad de Chile, Rosa
Martínez, este fenómeno se genera por el encierro prolongado de la
cuarentena, lo que deja ver que un largo confinamiento, deja de ser
efectivo, cuando sus habitantes dejan a un lado la percepción de riesgo.
“Las personas van acumulando
una serie de necesidades que no han sido satisfechas. Puesto que la
publicidad nos va generando necesidades que son construidas. Durante la
cuarentena las personas están más expuestas a la publicidad ya sea
mediante la TV, internet, etc. Por lo cual están más influenciados”, explica Martínez.
La
también docente agrega que el satisfacer necesidades genera bienestar y
placer, provocando la sensación de que todo está normal. “El principal
problema es que la pandemia se ha entendido solo como un problema de
salud física. No se ha tomado en cuenta que el ser humano es mucho más
complejo que eso. Por eso, antes de decretar cuarentena, las autoridades
-en general- deben asesorarse con especialistas respecto del
comportamiento humano”.
Consumo
Para el sicólogo egresado de la Universidad Adolfo Ibáñez, Ignacio Vera, durante
estas fechas el consumo aumenta considerablemente y la mayoría de las
personas están acostumbradas a realizar compras presencialmente y no
online. Por ello, las grandes aglomeraciones.
“Bajo
ese sentido, las aglomeraciones también responden a un deseo inmediato
de volver a la normalidad o cotidianidad previa al confinamiento,
sabiendo que la menor libertad de movimiento produjo, en gran parte de
la población, diversos efectos psicopatológicos, tales como cuadros de ansiedad o síntomas depresivos”.
Vuelta irracional
El sicólogo y docente de la Universidad de Magallanes, Eduardo Pino,
explica que no hay una real conciencia de la peligrosidad que está
manteniendo el virus, y con el levantamiento de la cuarentena y -a su
consideración- será más difícil de controlar una segunda o tercera ola
que se podría estar avecinando.
“Yo
creo que la vuelta fue irracional por parte de varias personas, lo que
igual se suma a una tendencia que cada vez ha ido aumentando, que es la
de ver al virus como prácticamente una fake news, de no tomarle el peso a
realmente lo peligroso que es. Ojalá que con los días, esto se pueda
restablecer y darse cuenta de que, en Navidad, el consumismo no es el
principal objetivo y que el virus sigue tan peligroso como siempre”.