Siete carreras de la UMAG desistieron de la “toma” y negociarán con las autoridades

Ya el sábado pasado se sabía que algunas carreras de la Universidad de Magallanes (UMAG) abandonarían la “toma” de las dependencias del campus central por estar en desacuerdo con la forma en que se ha llevado adelante la movilización estudiantil, que busca el cumplimiento  total del petitorio firmado por las autoridades de la universidad el año pasado. No obstante, cuando ya se había convocado a los medios para comunicar la noticia, los alumnos echaron pie atrás, aduciendo que primero debían consultarlo con sus bases.

Ayer nuevamente citaron a la prensa, esta vez en el Liceo Experimental de la Universidad de Magallanes, donde los representantes de siete de las 20 carreras que conforman el Consejo Estudiantil, leyeron un comunicado en que explican las razones que los llevaron a abandonar la “toma” como medida de presión y allanarse a dialogar con el Consejo Académico en búsqueda de una solución a los problemas que los aquejan y en cuyo centro -impensadamente- aparece la recalendarización de las evaluaciones semestrales, que tras más de un mes de iniciada la movilización, se yergue como un tema capital, incluso más que los planteados originalmente en cada una de las demandas de carreras y en el petitorio general, que las autoridades enfatizan está cumplido en más de un 87 por ciento.

Deponen la “toma”
Las siete carreras que depusieron la “toma” y firmaron la carta dirigida al rector de la UMAG, Juan Oyarzo, son Kinesiología, Enfermería, Medicina, Ingeniería en Construcción, Departamento de Electricidad, Departamento de Computación y Arquitectura, las que manifestaron que “expresamos nuestra discordancia con las acciones llevadas a cabo por algunas carreras pertenecientes al Consejo Estudiantil, ya que no nos consideramos representados por la metodología de trabajo con la que han obrado hasta el momento”.   

Y agregan que “sin embargo, dentro del Consejo Estudiantil existen distintas visiones y formas de pretender llevar a cabo este objetivo, por lo tanto, algunos delegados, con el respectivo respaldo de la asamblea de carrera, consideramos pertinente luchar por lo que consideramos correcto, como lo es buscar instancias de diálogo para poder resolver los problemas y las diferencias que nos tienen en una situación de “toma” del campus central de la institución. Por esa razón, públicamente nos desligamos de esta movilización -la “toma”-, ya que buscamos crear un espacio de diálogo para salvaguardar nuestros intereses y los de nuestros compañeros, a quienes buscamos proteger fundamentalmente”.

Aun así, y considerando las razones que tuvieron para no seguir avalando la ocupación de las dependencias del campus central, algunas de esas carreras informaron que mantienen la paralización de actividades y que el avance está condicionado por el inicio del diálogo, “que nos permita avanzar conjuntamente hacia solucionar los problemas que en estos momentos aquejan a la comunidad universitaria”.

Los alumnos enfatizaron que no están de acuerdo con la forma en que se han sobrepuesto a la negociación algunos temas personales, “por ejemplo, la destitución del señor (José) Maripani (vicerrector académico) o la señora Anahí (Cárcamo, decana de Educación). Nosotros no estamos de acuerdo con eso”.

En tanto, Cristóbal Cárdenas, estudiante de cuarto año de Ingeniería Civil en Electricidad, respecto de los problemas formales que adujeron para adoptar la decisión de desligarse de la “toma”, puntualizó que  “la orgánica de cualquier espacio donde se junten a discutir 20 personas temas tan importantes como la infraestructura de la universidad, donde todos tenemos intereses diferentes, a veces hace que se generen problemas. Además, la manipulación de información que han tenido algunos centros de estudiantes que han omitido información sobre su movilización”.

Consultado por el destino de la acción judicial que interpuso la universidad en contra de ellos, respondió que “aún no sabemos qué va pasar con el recurso de protección y nosotros”.
Apertura al diálogo
Asimismo, el vicerrector académico de la UMAG, José Maripani, celebró el acuerdo de las siete carreras que abandonaron la “toma”, para de esa forma abrir las puertas al diálogo que permitan avanzar en la solución de los problemas que han planteado los estudiantes, entre los que aparece como prioritaria la recalendarización de las actividades académicas.
Maripani detalló que se acordó instalar una mesa de trabajo, cuya primera tarea será fijar los temas de discusión.

El movimiento se judicializó

Con la presentación el viernes pasado de un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Punta Arenas, patrocinado por el abogado Rodrigo Gatica, en nombre de la UMAG, en contra de 20 representantes de igual número de carreras que integran el Consejo Estudiantil, máximo organismo colegiado de los estudiantes, la movilización se judicializó.

En el escrito se señala que Juan Oyarzo, en su calidad de rector y en representación de la UMAG, interpone un Recurso de Protección en contra de las veinte personas individualizadas, “quienes mediante una ocupación ilegal de las dependencias de este plantel, provocan a mi representada y a sus integrantes, tanto empleados como prácticamente a la totalidad de los alumnos, una privación en el ejercicio de derechos fundamentales especialmente tutelados por esta acción judicial”.

El recurso, según se argumenta, busca “garantizar la continuidad de los servicios de esta casa de estudios, lo que implica, entre otras cosas, mantener el establecimiento educacional en funciones y en condiciones tales que permitan la continuidad y normal realización de las actividades educativas, académicas, investigativas y laborales”.

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