El
gerente general de la empresa acuícola Blumar, Gerardo Balbontín,
denunció un claro sesgo ideológico en la tramitación de la nueva Ley de
Pesca.
Asimismo,
afirmó que la empresa tiene paralizadas todas sus inversiones pesqueras
y acuícolas en Chile, debido al adverso escenario que enfrentan ambas
industrias en nuestro país.
Balbontín
hizo estas declaraciones al suplemento Pulso de La Tercera, ocasión
donde también advirtió una suerte de desconocimiento por parte de las
élites académicas y políticas del país, en relación al sector acuícola.
“Es
una industria que tiene poco conocimiento de la élite, yo diría que
académica y de los tomadores de decisiones políticas, muy grande. Y lo
que más se repitió aquí es la importancia que tiene esta industria para
el país. Entonces, uno cree que debería conocerse mucho más de lo que
es”, plantea.
– La Ley de Pesca
aparece como el principal factor de riesgo, ¿cree que está enfocado en
los aspectos correctos o hay que modificar el proyecto sustancialmente?
“Primero,
nace de un concepto que ha tratado de meterse fuertemente, que la
actual ley es una ley corrupta, que fue concebida de mala forma. Ya
partiendo con un tema ideológico con esa carga, es muy difícil poder
armar una ley que realmente tenga el beneficio final, que es mejorar la
actual legislación. Pero que no nos cerramos, es necesario mejorar la
ley de pesca”.
– ¿En qué aspectos?
“En
aspectos como el control de la pesca ilegal, y la formalización del
trabajo del pescador artesanal. Esta ley fue evaluada por la FAO a
petición de la Presidenta Bachelet, y en general el marco completo fue
de una buena ley que requería modificaciones. Es una ley que tiene una
buena gobernabilidad, un buen sistema de control y de hecho, si uno lo
ve en la principal pesquería, que es la del jurel, desde que se creó la
ley, el año 2013, teníamos cuotas de 250.000 toneladas, y hoy día
estamos llegando a 850.000 toneladas. Prácticamente se ha multiplicado
por 3,5 veces lo que pescábamos, por lo tanto ha ayudado también a
recuperar pesquerías”.
– Pero, ¿usted confía que se va a poder sacar adelante un proyecto razonable en el trámite parlamentario?
“Tengo
muchas dudas. Yo he visto varias de las sesiones a nivel de la Comisión
de Pesca y diría que es difícil, tendría que ser demasiado optimista
para pensar que algo bueno va a salir de ahí por el nivel de discusión
que se está llevando. Con la última de los peces sintientes, ya uno ve
que hay una carga ideológica que más que nada ridiculiza el proceso
legislativo más que darle la formalidad y la altura que se requiere”.
– Ahora, son visiones minoritarias que fueron rechazadas…
“Sí,
pero es fuerte porque el presidente es el que lleva la tabla de la
comisión, por lo tanto, si es minoritario, perfecto, quedó él en una
posición que por supuesto que se rechazó y no va a seguir adelante, pero
inmediatamente genera ya algo que es negativo respecto de la ley2.
– Hay desconfianza hacia la industria, ¿Cómo pueden mejorar la falta de licencia social?
“Es
un trabajo que estamos haciendo bastante grande, pero hoy día destruir
licencias es más fácil, es mucho más fácil; construir es mucho más
difícil. Como industria, estamos haciendo todos nuestros esfuerzos
justamente para ganar esa licencia social. Es cosa de ver las compañías
hoy día y nuestra compañía en particular, lo que tenemos en términos de
estrategia, sostenibilidad, en los temas que estamos hoy día preocupados
respecto a nuestro grupo de interés. Destruir desde el punto de vista
de los slogans es súper fácil, y la gente generalmente se compra la
primera fila, pero va un poquito más profundo y no es así”.
– Se
generó mucho ruido con estas reuniones con autoridades y actores de la
industria, coordinadas por Pablo Zalaquett. ¿Cómo evalúan esos
episodios?
“Ese tema ya se vio bastante, fue algo que ya pasó. Yo no participé en esas comidas, por lo tanto yo creo que ya pasó”.
– Sí participó el presidente de Blumar…
“Sí, pero habría que preguntarle a él”.