El 19 de octubre de 1944, el
Padre Alberto Hurtado decidió fundar el Hogar de Cristo en Chile y recién en el
año 1987 llegó a Magallanes con su principal centro, que se encuentra en calle
Balmaceda 745.
Actualmente, en ese lugar se
encuentra la Residencia del Adulto Mayor, pero además de ella, en la región
existe la Hospedería de Avenida España para gente en situación de calle y
también un albergue en Puerto Natales que se abre en temporada de invierno.
El director ejecutivo del Hogar
de Cristo Magallanes, Mario Oyarzún, quien se encuentra desde mayo del 2014 en
el cargo, conversó con Diario El Pingüino para conocer cuál es el trabajo de la
Fundación en la región y qué desafíos tienen a mediano y largo plazo para
Magallanes.
-¿Ha sido muy difícil liderar la
fundación?
Es una tarea súper desafiante y
que involucra harto esfuerzo personal y profesional, porque es una fundación de
corte social y se trabaja con la solidaridad. Tenemos subvenciones estatales y
todo lo demás, pero el grueso de los ingresos tenemos que ser capaces de
generarlos nosotros mismos a través del trabajo que hacemos con la captación de
socios, tanto personas como trabajadores y las empresas, propiamente tal. Por lo
tanto, es una lucha continua. Desde otra perspectiva, al principio no fue tan
fácil para mí, porque yo venía de la empresa privada y es un mundo totalmente
distinto, un sector financiero. Entonces, hubo una etapa de ajustes también,
que en el fondo hubo que vivirla y, gracias a dios, hoy día está totalmente
superada y me siento muy empoderado de lo que es el funcionamiento de esta
fundación.
-¿Cuál es la tarea del Hogar de
Cristo en Magallanes?
La tarea principal del Hogar de
Cristo aquí en Magallanes, es la misma que tenemos como Hogar de Cristo a nivel
nacional. Esto es estar con los más pobres. La estrategia social nuestra, como
fundación, nos dice que tenemos que estar donde nadie más está. Tenemos que ser
capaces de poder ampliar las oportunidades a una vida mejor de la gente más
excluída de la sociedad. Esa es nuestra misión y en eso estamos estos días, a
nivel nacional y acá regional. En algunas otras zonas están con líneas
temáticas completas. Te hablo infanto adolescente, adulto mayor, personas en situación
de calle, educación inicial y aquí, estamos principalmente en dos líneas que
son personas en situación de calle y adulto mayor.
-¿Cuántos centros poseen en la
región?
Nosotros tenemos cinco programas
sociales funcionando. Hospedería, acogida, adulto mayor y los programas
ambulatorios de adulto mayor. Tenemos un albergue también en Puerto Natales,
que funciona cuando se activa el dispositivo de invierno, que lo trabajamos con
el Ministerio de Desarrollo Social. Activamos el albergue en Natales y
activamos acá un sobre cupo en nuestra hospedería, ahí donde están las personas
en situación de calle, pasamos de 50 usuarios a 83. Para eso tenemos una
subvención estatal del Ministerio de Desarrollo Social, que nos otorga un monto
de alrededor de 70 millones de pesos. Ese dinero tenemos que ocuparlo mientras
dure el dispositivo, que empieza en abril y se extiende hasta fines de
noviembre, principios de diciembre acá en la zona. Como infraestructura física
tenemos la Residencia Adulto Mayor de calle Balmaceda, que es el edificio más
emblemático que tenemos y la hospedería que está en Avenida España, que es una
construcción relativamente nueva. Además, por supuesto, del albergue de Puerto
Natales, que está en comodato”.
-¿Qué función cumplen estos
centros?
La Residencia del Adulto Mayor es
un centro de estadía permanente para, valga la redundancia, el adulto mayor
vulnerable. Gente que tiene sus ciertos años y que no tiene las redes sociales
y los medios económicos para vivir en forma independiente. Eso es lo que hace
la Residencia del Adulto Mayor, darle cobijo, atención y cuidado a estos
adultos mayores, que son 42 usuarios. Con ellos, estamos completos. La
hospedería de Avenida España tiene como función preocuparse de las personas en
situación de calle, que también es gente muy vulnerable, con el adicional que
tienen problemas de consumo de alcohol, por lo general, bastante serios. Por
tanto, le damos una atención de alojamiento, higiene, cuidado, apoyo sicosocial
y eso lo trabajamos nosotros como Hogar de Cristo todo el año y en los meses de
invierno con esta subvención del Ministerio de Desarrollo Social.
-¿Cómo financian estos centros?
El 70% lo financiamos nosotros
directamente como Hogar de Cristo. El otro 30%, es subvención estatal, a través
de Senama y el Ministerio de Desarrollo Social. Pero, el grueso del
financiamiento corre por cuenta nuestra. Este financiamiento sale del bolsillo
de los socios que tenemos: trabajadores, empresas y personas naturales.
-En el caso de la Residencia del
Adulto Mayor, ¿Qué se les pide para poder ingresar?
El primer requisito es calificar
el perfil del adulto mayor, en el sentido, de que no tiene otra opción. Cuando
una persona de edad está en abandono total, no tiene los medios y es un
candidato potencial para nuestra residencia. Pero también, tengo que reiterar,
que al día de hoy es difícil que generemos un cupo. Salvo cuando fallece alguno
de nuestros usuarios, se pueden generar, pero por lo general los cubrimos en
primera instancia internamente, con usuarios nuestros que necesitan pasar a lo
mejor de una hospedería a una residencia de adulto mayor. Pero es muy poca la rotación que hay porque
el cupo se mantiene completo casi todo el año.
-¿Cuál es el trabajo con los
adultos mayores?
Nosotros, además de preocuparnos
de las necesidades básicas de ellos (de la alimentación, higiene, alojamiento),
obviamente tenemos terapias dictadas por profesionales. Hacemos harto campo
clínico con las universidades. Se realizan con la UMAG, la Universidad Santo
Tomás y diferentes profesionales nos cubren ese tipo de necesidades. A la vez,
también tenemos mucha apertura con la comunidad y para nadie es un misterio
que, a la edad de un adulto mayor, además de los cuidados básicos, también
necesitan ver otras cosas, distraerse. Ellos se ponen muy contentos cuando
vienen instituciones de afuera a hacer algún show musical por ejemplo, a
visitarlos. La semana pasada tuvimos la donación de frazadas de la Caja Los
Héroes. El año pasado inauguramos un invernadero para que ellos hagan terapia
de horticultura. Siempre estamos haciendo actividades. Ellos salen de repente a
actividades. En ningún caso están en vida sedentaria, porque no es sano
eso.
-En el caso de la hospedería,
¿Qué se les solicita?
La hospedería, en cuanto a los
requisitos fundamentales, se parece mucho a lo que se pide en la Residencia del
Adulto Mayor y lo primordial es la exclusión y falta de redes de contacto.
Nosotros acogemos a todas las personas que no tienen donde estar, en el fondo.
En requisitos más bien técnicos, lo que te podría decir qué condiciones nos
hacen no aceptar a alguien. Por ejemplo cualquier persona que esté muy
deteriorada con el consumo de alcohol, que tenga o haya tenido temas
judiciales, de tal forma que se trasforme en un peligro tanto para los usuarios
como para nuestros mismos trabajadores, tenemos cierto cuidado y los evitamos.
Si bien, la política es no dejar a nadie afuera, hay ciertas ocasiones en que
sí tenemos que hacer un filtro en pos del funcionamiento de la unidad”.
-¿Este año cuántas personas en
situación de calle han atendido?
Nuestro cupo normal, como decía,
son 50 usuarios en el año y aumentamos cobertura a 83. No tengo la estadística
exacta de cuántos hemos recibido durante el funcionamiento del dispositivo de
invierno, pero nunca llegamos a los 83, siempre estamos en un promedio de 70.
-¿Cómo aumentan ese sobre cupo?
El aumento del dispositivo se
traduce en el número de camas, pero también equipo de trabajo. Nosotros
contratamos un equipo adicional a nuestros trabajadores de planta, para poder
llevar a cabo la implementación del dispositivo de invierno.
-¿Qué desafíos tienen como Hogar
de Cristo Magallanes?
El primer desafío como fundación
es poder equilibrar nuestros ingresos, en relación al gasto social que
representa el funcionamiento de todas las unidades. Para eso tenemos que ser
capaces de convocar a más socios, convocar más empresas y, obviamente, ser
eficientes en el manejo de las unidades, respecto a lo que es la estructura de
costos. Eso, de alguna u otra forma, sí se está haciendo, pero si tenemos
todavía al debe el poder incrementar nuestros ingresos. Este es un desafío para
la fundación acá en la zona. Yendo a otro tipo de desafío que tenemos pendiente
y que va muy bien encaminado, es el poder tener una nueva Residencia del Adulto
Mayor. Hace poco nos cedió un terreno Bienes Nacionales. Estuvo la ministra acá
y nos hizo entrega formal de la resolución de este terreno. Ahora, ya estamos
trabajando en poder definir las características de un proyecto definitivo de
infraestructura, el cual, una vez listo, será presentado al MOP, para ser que
pase al CORE y, así, poder lograr el financiamiento mayor. Aquí estamos
hablando de varios millones, unos dos mil o tres mil millones, por lo menos. El
Centro estaría ubicado en el sector de la Población Silva Henríquez, en calle
Manantiales, pasando Frei hacia arriba.
-¿Qué permitirá este centro?
Lo más llamativo es que nos
permite modernizar totalmente la infraestructura que tenemos en calle
Balmaceda, que está totalmente fuera de norma, toda vez que es una
infraestructura antigua, de muchos años, que involucra estar gastando
constantemente para poder hacer reparaciones. Por lo tanto, el mayor cambio es
un salto de modernidad, que es necesario para nuestros adultos mayores.